Cada vez se habla más de centros educativos donde los alumnos usan tecnología en el aula para la mayoría de sus actividades. Sin embargo la realidad también nos deja colegios e institutos donde se dice no a la tecnología en el aula. Te contamos por qué han tomado esa decisión.
Ni tablets, ni smartphone ni ordenador en clase
Aurelio es profesor de economía, matemáticas y TIC en un centro privado en el sur de España. Es joven aunque atesora ya más de 10 años de experiencia en educación, todos ellos en el mismo centro, el cual que nos ha pedido que mantengamos sin nombrar para no perjudicar a centros de terceros. Allí llegó tras un paso fugaz como asesor financiero en el sector privado.
En su centro, de tipo internado y con más de medio siglo de historia, hace unos años decidieron adoptar un método de trabajo “todo digital” y donde la tecnología inundaba todo el aula. El método, como ellos nos han explicado, se lo vendió otro centro privado de la zona. Lo que obtuvo el centro de Aurelio fue un curso donde se explicaba el sistema que usaban, el funcionamiento de las herramientas online necesarias, material online y hasta soporte técnico. El centro “vendedor”, antes de declararse en bancarrota, lo aplicaba al 100%.
“Con ese sistema comenzamos usando portátiles con cero libros y casi ninguna libreta. Todo digital. El alumno buscaba la información en Google, la procesaba y creaba el contenido con la ayuda y supervisión del profesor en un documento”
La experiencia no salió bien. Tras dos años abandonaron el método y pasaron a usar uno mixto - y más habitual actualmente en muchos centros - consistente en recurrir al libro de texto en papel como elemento complementario en algunas materias y el PC/tablet como soporte para otras clases donde sí se permitía “la tecnología”. Pero también fue un fracaso.
“Los chavales utilizaban continuamente las redes sociales, visitaban webs inapropiadas, etc. Llegamos a filtrar el acceso solo a determinadas webs, pero tampoco funcionó. Es imposible ponerle puertas al campo. Mención aparte son los ordenadores que se rompen y tardan semanas en reparar, los que se pierden en circunstancias sospechosas, o las tablets que los alumnos venden en el mercado negro… No olvidemos que son adolescentes y viven al límite”
Bajo la cordillera sur, en Murcia, las pedanías de la capital se suceden una tras otra. Además de numerosos institutos públicos de educación secundaria, hay dispersos varios centros concertados y privados que se reparten a la población. Enrique es profesor en uno de los institutos de la zona, y en su centro, la tecnología en el aula también se evita a la hora del trabajo de los alumnos. También en este caso Enrique prefiere que el nombre del centro se mantenga sin indicar para no perjudicar su labor en el mismo.

En el centro educativo de Enrique que los alumnos no usen tecnología en el aula para su trabajo diario no es una decisión oficial. No podría serlo porque el currículo de la Región de Murcia la competencia digital tiene una presencia mayoritaria e incluso hay programas como el reciente “Centros Digitales”. Pero no hay infraestructuras, así que el resultado es el mismo.
Separar ocio y trabajo: la gran asignatura pendiente
Tras esos años de pruebas y aplicación del “todo digital”, y posteriormente un método mixto, en el centro de Aurelio se decidió dar marcha atrás completamente y volver a un sistema basado en el libro de texto puro y duro. Sin tecnología de por medio en ningún momento del lado de los alumnos. Al ser un centro-internado, incluso los smartphones están prohibidos entre los alumnos a todas horas, aunque es una media que están estudiando flexibilizar.
¿Podría haber sido esa estricta política de no smartphone en el día a día lo que hizo descontrolarse el uso de PCs y tablets en horario lectivo y se usara principalmente para ocio? Esta duda surge inmediatamente en nuestra conversación. Ellos también lo valoraron, pero finalmente lo descartaron.
“Ocurre que en IES públicos este problema también lo tienen. Si te digo, el problema de los IES es más grave aún, puesto que ellos no suelen contar con personal especializado en temas informáticos como para filtrar webs, instalar programas espías… Nosotros sí teníamos personal cualificado y, por ponerte un ejemplo, llegamos a modificar una versión de Linux y personalizarla solo para uso privado del colegio. También usábamos un Android muy capado y personalizado en tablets”

Que los alumnos no usen un tablet, smartphone u ordenador en su día a día en el aula no significa que la tecnología no esté presente en el centro de Aurelio.
“Las aulas están digitalizadas (ordenador, tablet, proyector, pizarra digital…), hay wifi en todo el colegio (filtrado MAC), los profesores usamos en clase herramientas informáticas en clase y tiramos mucho de iPads. En grupos de trabajo usamos Drive, Dropbox y cosas así. Pero una cosa es usar esto a nivel “usuario”, por llamarlo de otra forma, y otra convertir a a una plantilla de profesores en informáticos, que es el problema que surge cuando se digitaliza la educación y pones a un educador delante de 25 pantallas”
Actualmente la materias como Tecnología o las sesiones esporádicas de otras donde sí se ha planificado que se use un PC, se llevan a cabo de manera normal. La experiencia les dice que quizás en grupos muy reducidos y con alumnos responsables y predispuestos a estudiar, sí podría digitalizarse el aula al 100%. Pero llevaría a una segregación que no es legal.

En el colegio de Aurelio, situado en Málaga, el paso de nuevo al libro de texto también se sostiene en esa impotencia del profesor que no puede ocuparse de tareas para las que no está preparado o que le sobrepasan. La tecnología los desbordó.
“Los alumnos ven el ordenador y la tablet como un elemento de ocio. Es muy difícil, si no imposible, controlar lo que hacen en el aula delante de una pantalla”
Aurelio está convencido de que los centros que viven experiencias similares con la tecnología en el aula son mayoría. Pero no lo manifiestan.
“No se dice públicamente porque lo "cool" es usar internet, pero todos en el sector sabemos que no es lo más funcional ni efectivo. Ni te imaginas la de portátiles que regaló la Junta de Andalucía y que solo se usaron como pisapapeles”
La tecnología que falla y el profesor que no aspira a adaptarse: combinación nefasta
Enrique no culpa a los alumnos del fracaso. Al menos no cómo la barrera insalvable primera para el uso de tecnología en el aula. Conoce centros muy cercanos donde compañeros le cuentan maravillas sobre la motivación del alumnado usando tecnología. ¿Dónde puede estar el problema entonces? Cuando el debate del uso de tecnología en el aula sale a colación en la cantina o grupos de debate no oficiales entre profesores, la experiencia con la tecnología en el aula da un giro hacia la administración (por ratios muy elevados en aulas) e incluso, en algunos casos, los propios profesores.
“En aulas con 30 alumnos y apenas 15 ordenadores que funcionan, si hay suerte ese día, de lo que menos te ocupas en la hora de clase es de los alumnos y su trabajo. Si el profesor controla algo de informática, se pasa el tiempo haciendo de RMI improvisado, y si no tiene ni idea y acude a la fuerza a ese aula con ordenadores o donde el alumno tiene el libro en el tablet, la tendencia es a esperar que no haya lio y que los alumnos hagan lo que quieran, que estén entretenidos durante esos minutos”

Tener un libro de texto y un formato, el papel, que un profesor puede controlar por una larga experiencia, es muy cómodo en muchos centros. Que los alumnos usen tecnología en el aula hace sentir desplazados e indefensos a algunos profesores no motivados para adaptarse. En numerosas ocasiones, "el profesor que acude a cursos, se implica y busca aprovechar la tecnología en el aula es el que ya ha tenido experiencias positivas o cree que un cambio es necesario".
“Si yo tengo que trabajar con TIC en el aula, día a día, lo habitual es que el material y propuesta de trabajo haya que elaborarlo y probarlo mucho. Eso implica tardes, veranos y fines de semana estudiando y viendo la manera de usar Internet o el smartphone para mejorar el aprendizaje de mis alumnos. Con el libro de texto solo tengo que acudir a mi aula el lunes, recogerlo de la taquilla y a clase. Así semana a semana y curso tras curso”
Con el paso a digital de los libros de texto se está avanzando, pero, como nos cuenta Enrique, “al final nos topamos con lo mismo en muchas de las aulas: falta de recursos, fallo de Internet o los equipos personales que descontrolan la clase y visión del tablet/PC como elemento de ocio por parte de un alto número de alumnos”
No más pantallas en clase: la respuesta de los padres
¿Y cómo es la respuesta de los padres y alumnos? Aunque la decisión de volver al libro de texto la tomó el claustro de profesores con el visto bueno de dirección, Aurelio nos cuenta que la respuesta de los padres ha sido muy positiva. Incluso la de los alumnos.

“Yo fui una de las voces que propuso el uso de la tecnología en el aula y el primero en pedir que se retirase. Los padres nos lo han agradecido y, por raro que parezca, los alumnos llegaron a demandar usar libros para aprender más fácilmente y distraerse menos”
También compañeros de otros colegios e institutos reconocen, según Aurelio, que los miran con envidia por haber sido capaces de dar el salto. Los padres son los que más claro lo tienen, quizás por una guerra contra las pantallas perdida en casa.
“Padres y madres están hasta el gorro de que su hijo/a pase la tarde delante de la pantalla del móvil, por lo que les parece genial que al menos por la mañana se centren en los estudios sin distracciones tecnológicas”
En el centro de Murcia, nos cuenta Enrique, al no venir como el caso de Aurelio de un tipo de educación 100% tecnológica, el día a día con libros de texto y anecdótico uso de la tecnología pasa desapercibido.
"En los centros donde se promueve más el uso de PC o tablet, la respuesta de los padres, según me cuentan compañeros, es muy diversa. Los alumnos que van bien se sienten apoyados por sus padres. Sin embargo, cuando llegan los supensos o toques de atención por un uso incorrecto del tablet en clase, los padres dan marcha atrás y reniegan de la tecnología en el aula"
Enrique acaba nuestro encuentro dando el último sorbo de un café que ha tenido que apurar porque vuelve a clase ya. Allí, por ahora, no usará tecnología no porque no quiera ni crea en ella, sino porque ni se siente apoyado por los compañeros, ni hay recursos reales y adecuados por parte de la administración regional.
Imagen | Daniel | CARM | Pilar Soro | Brad Flikinger.
Ver 30 comentarios
30 comentarios
Gonzalo Lara
No se que habría sido de mi, si cuando iba al instituto ya hubiese whatsapp. Seguramente ahora no tendría ni la eso.
Ahora estoy finalizando una ingeniería y con veintipico años y siendo "adulto" me pasa exactamente lo mismo. Estoy en el ordenador haciendo un trabajo o buscando X información y cuando te quieres dar cuenta llevas 10 minutos en facebook perdiendo el tiempo. Es facilísimo distraerse. Ahora debería de estar redactando mi TFG, pero no se como he llegado a Xataka y aquí ando comentando. este post.
Yo creo que la tecnología contribuye a mejorar el aprendizaje y la educación, pero no en todos los ámbitos. El problema muchas veces es que los políticos o algunos docentes quieren meter la tecnología con calzador para así poder salir guapos en la foto, pero lo cierto es que hay que tener muy claro como hacerlo bien porque sino es un fracaso.
En las clases magistrales nos juntamos X alumnos a una determinada hora convenida y en un determinado lugar para prestarle atención a un profesor. En ese contexto, darle tecnología al alumno es distraerle de prestar atención al profesor (que es a quien habíamos venido a escuchar). Sin embargo sí que parece interesante darle medios a dicho profesor para transmitir mejor sus conocimientos: desde una pizarra y una tiza, a un cañón para enseñar imágenes o gráficos a internet, para buscar X información. Ahí la tecnología sí que es válida, pero el que la está manejando es el profesor, no los alumnos. Si a mi me das un portátil en clase, seguro que empiezo a hacer el bobo y a perder el tiempo al igual que mucha otra gente. Por favor, somos humanos de voluntad débil, ponédnoslo fácil.
rebootedc
Ni tablets, ni clases bilingües.
navarra
Me parece que el problema no es la tecnologia, sino el hecho que nunca se planteo correctamente el despliegue, en vez de pc, laptops o tablets, debian de haber montado un entorno educativo el cual se pudiesen conectar desde casa para estudiar o para practicar, una "extranet" escolar igual para todos los centros ya que todos deberian de tener las mismas bases.
Respecto a los equipos con terminales tontos podria controlarse, y en caso de caida o fallo de este reemplazarlo rapidamente y economicamente.
Pero nuestros gobiernos autonomicos mas chulos que nadie prefirieron dar laptops, netbooks, sin base ni logica, asi como fabricar 20 versiones locales de linux. Un desproposito a costa de los contribuyentes
josemicoronil
Yo estando en un aula de la facultad ya escucho constantemente el sonidito del "Clash Royale" y demás mientras que el profesor da sus clase, no me quiero ni imaginar lo que tiene que ser una aula de la ESO en la actualidad...
Hablando claro, la mayoría de los jóvenes que están los institutos, por no decir la totalidad, van obligados y van a "aprovechar" cualquier oportunidad por pequeña que sea para perder el tiempo, y tener una tablet, ordenador, o móvil cerca es perfecto para tal menester.
Quizás en el ámbito educativo deberían centrarse más en hacer que a día de hoy la educación obligatoria no fuera un suplicio. A todo el mundo de una forma u otra le gusta aprender, conocer cosas nuevas y hacerlos, y sobre todo sentirse útil con lo que hace, y si lo que se ofrece en los centros de educación hace que sus alumnos se sientan frustrados, inútiles, y dejen de gustarle aquello que se hace en los centros ¿Qué validez tiene que se haga el mismo trabajo a través de un aparato tecnológico en vez de con papel y lápiz?
Un saludo !
pableras
Pse. No se que pensar sobre esto, la verdad.
Creo en la enseñanza tradicional, no la de ahora, la de antes. Una que te enseñaba a razonar de manera global. De papel y lápiz. Porque siempre lo digo, para correr hay que saber andar. Es más, aprendí que para hacer un buen programa, un buen código, lo primero es hacer, con papel y boli, un boceto y no ponerse a teclear como locos.
Por otro lado creo que las "nuevas" tecnologías que para muchos de nosotros son el futuro para los más pequeños es su presente. Nosotros hemos aprendido a usar los móviles, internet, etc. Ellos lo han asimilado de manera natural: todos los que les rodean están inmersos en lo digital. Como bien dice uno de los entrevistados, no se pueden poner vallas en el mar.
Pese a todo creo firmemente que el futuro no es de los que sepan moverse con soltura por estas tecnologías, si no los que sepan que hay detrás.
chronos02
El problema nunca ha sido que haya o no haya tecnología en las aulas, el problema es que siempre se ha utilizado un ferrari cuando se tendría que haber utilizado un autobús.
La tecnología tiene muchas, muchísimas utilidades, por algo es tecnología, pero eso no significa que en un lugar como es un aula, deba disponerse de todo el abanico de posibilidades que ofrece la tecnología, se ha de utilizar lo que es necesario para que se pueda aprender, entender, interiorizar, no distraerse, y hacerlo con comodidad y sin que pueda surgir el rechazo.
Sin embargo, lo que he visto hasta ahora en lo que a tecnología en el aula se refiere es como la analogía que he citado antes, una infinidad de posibilidades cuando la gran mayoría entorpece al desarrollo de la actividad que ha de realizarse en un aula. ¿Y la culpa? O siendo más objetivos, ¿Cuál ha sido la causa? La respuesta es clara, y como pasa en la gran mayoría de casos, es la ignorancia, y no como algo peyorativo o despectivo, sino como lo que es, el desconocimiento de un área de conocimiento, en este caso algo que mucha gente desconoce, o sencillamente subestima: Las interficies de usuario
Parece una tontería, y puede que en algunos casos lo sea (como en los electrodomésticos, que parece que las haya hecho un chimpancé borracho...), pero las UI no se remiten únicamente a lo que vemos en un FPS o un simulador, es todo aquello que nos permite interactuar con un elemento ajeno a nosotros, y que además sólo con verlo entendemos cómo se utiliza y para qué sirve cada elemento de esa UI. En algo tan tonto como es un lápiz, la UI nos parece evidente, lo sujetamos con la mano y listos, a escribir, pero estoy seguro de que muchos de vosotros sufristeis un rato cuando erais unos críos para entender como narices se utilizaba, ya fuese la posición de los dedos o la fuerza que debía ejercerse sobre el papel, o incluso qué superficies permitían escribir mejor que otras. Todo eso es la UI de un lápiz, algo que existe desde hace más años de los que nuestras edades conjuntas puedan sumar, sin embargo, la UI de un lápiz tiene limitaciones, y en consecuencia, no es muy fácil de entender solo con ver uno, puesto que necesita de varios elementos para funcionar, así como de un entrenamiento y aprendizaje bastante importantes, y así deducimos de que la UI de un lápiz es mala, pero lo és por las limitaciones del mundo físico, cosa que no afecta en tanta magnitud a las interfaces digitales.
Muchos habréis oido hablar de los niños digitales, y otros os preguntaréis a santo de qué viene esto ahora, pero la respuesta no podría ser más evidente, y esa es la razón por la cuál se los considera, a los niños de hoy en día, miembros de la generación digital; "saben utilizarlos solo con verlos" y "lo que a mi me costó días, a mi hijo/nieto le ha costado unos minutos", ¿Cuántas veces habremos oído frases similares? Desde luego, nos son pocas, está en boca de todos, pero ¿Es cierto? ¿Los niños de ahora están más adaptados genéticamente a los dispositivos electrónicos? La respuesta es un rotundo y evidente NO. La gente le está dando el mérito a aquellos que no han hecho nada para merecerlo, el auténtico mérito lo tienen los desarrolladores de interfaces de usuario y todo el equipo que hay detrás de ellas, que han trabajado duro durante décadas para desarrollar formas más sencillas e intuitivas de interactuar y hacernos entender por esos dispositivos, y como es lógico, han avanzado mucho en los últimos años, y como consecuencia, los niños, que ya de por sí son muy ágiles aprendiendo cosas (es la época más propicia para aprender), saben casi como por arte de magia, cómo utilizar estos aparatos electrónicos que muchos adultos sufren por entender.
Parece que nos estemos descarrilando del tema, pero no, precisamente por esa capacidad innata que tienen todos los niños para aprender (instinto de supervivencia, al fin y al cabo), su curiosidad y ansia por "irse por las ramas" causa que el tener acceso a todo un abanico prácticamente infinito de posibilidades, pues digamos que diluye su capacidad de atención en un aula o durante un momento en el que ha de prestar atención, y es consecuencia de estas UI tan libres y fáciles de entender que les resulta muchísimo más fácil distraerse o descentrarse durante una sesión de aprendizaje.
La conclusión que sacamos de todo esto es evidente, las interfaces han de limitarse para que los alumnos no puedan acceder a determinadas funciones en determinados momentos, y al mismo tiempo, han de ser lo suficientemente fáciles y evidentes como para que un completo novato a la tecnología pueda utilizarlas con una curva de aprendizaje suave y corta, incluyendo tanto a profesores como alumnos.
Uno pensaría que anulando ciertas funcionalidades de estos dispositivos sería lo ideal, pero sería un craso error. El beneficio de esta clase de dispositivos es que solo se necesita uno, y únicamente uno, para poder aprender cualquier conocimiento teórico, y también otros muchos prácticos, así que eliminar/no incluir funcionalidades podría tanto en un presente como en un futuro, causar que los dispositivos se volviesen obsoletos durante el desarrollo de un "año escolar". Lo necesario entonces, es una UI que limite el acceso a ciertas funcionalidades durante el desarrollo de ciertas actividades, ya sea de forma automática, o por acción humana de un supervisor. Y esto es algo que nunca, y repito, NUNCA se ha visto, la adopción de la tecnología en los centros de aprendizaje siempre ha sido ortopédica, sin un plan adecuado, y dicho vulgarmente, "de cualquier manera"; solo ahora empieza a verse una evolución dentro de este aspecto, muy arcaica y siguiendo las directivas de un método de aprendizaje ya obsoleto, pero un avance positivo al fin y al cabo, como son las pizarras electrónicas y los proyectores, pero al mismo tiempo muy rudimentario, y con unas interfaces verdaderamente toscas e inadaptadas para los docentes presentes y muchos de los alumnos.
Conclusión final, el problema nunca ha estado en la tecnología, sino en cómo se aplica, pero para ello es necesario saber que se puede aplicar de otras maneras, y finalmente, la verdadera conclusión es: El desconocimiento de las posibilidades de la tecnología impide que se pueda aplicar correctamente en la obtención de conocimiento de los más pequeños hasta los más mayores.
Lo ideal sería que las empresas desarrollaran dispositivos e interfaces adaptados a las necesidades de aprendices y docentes, pero como todos sabemos, el sector educativo no es que brille por su pasión por mejorarse, y prefiere mantenerse dentro de los tradicionalismos, así que no invierte mucho en tecnología, por lo tanto, las empresas no es que estén muy motivadas para ofrecer soluciones si no van a ver mucho beneficio, y eso nos lleva a la situación actual. Podría decirse que es el típico caso de ver la paja en el ojo ajeno, pero no la biga en el propio...
faustoflaxon
Buen artículos, yo estoy laborando y leyendo todo esto y me hace recordar que empece a trabajar en informática justamente por que ya me estaba por volver algo ludopata con la tecnología que ahora es parte de mi trabajo y me gusta, pero sin abusar de ella se llega a un buen método de aprendizaje, todo depende del estado psicológico tanto de alumno y profesor.
manuelcr
"los alumnos llegaron a demandar usar libros para aprender más fácilmente y distraerse menos"
Esta es la clave, con una tablet en clase los alumnos se buscarán la vida para usarla para cualquier cosa lúdica antes que para estudiar. Y cuando se la lleven a casa, lo mismo.
Como padre he tenido que quitarle al mayor, con 19 años, el móvil y demostrarle que cuando no lo tiene cerca sí es capaz de concentrarse en los libros.
Todo esto de sustituir libros por tablets es una farsa organizada por los que luega colocan, a precio de oro, el material necesario a colegios y padres para que sus hijos luzcan iPad en lugar de cartera con libros.
Mejor dedicar todo ese dinero a un sistema de préstamo de libros, propiedad del colegio y que al final de año se devuelvan para el siguiente curso.
O a contratar los profesores de refuerzo necesarios, incluso para dejar abiertas las bibliotecas de los colegios por las tardes para los alumnos que prefieran estudiar allí y tener a un profesor cerca a quien recurrir si algo no les quedó claro.
La Imprenta fue el invento más importante en la historia de la Humanidad, y no lo fue sin motivo.
El libro solo tiene un fin, ilustrar y enseñar a quien lo abre, que es justo lo que un estudiante debe hacer cuando lo tenga delante.
Para lo que sí debe valer la tecnología es para ofrecer mejores medios audiovisuales en las clases, para poder poner un documental de historia (los hay muy buenos, incluso un canal dedicado a ello), de divulgación científica, de películas y audios en inglés (u otro idioma).
mauxxrtg
Un artículo chapuza como el del maestro antippt ¿?
En mi opinión casi parece lo mismo.
El problema está en ambas partes.
1.- el alumno no pone atención (aún también se da sin una tablet, quién no haya tenido un compañero con una libreta con rayoneo de gato/3 en raya no fue a la escuela)
2.- el maestro por conocer poco o nada de tecnología. O por permitir ese tipo de prácticas.
En mi pasado he tenido compañeros dibujantes que les han roto sus obras cuando los hacen a mitad de clase. Los mensajeros a los que les han quitado sus "papelitos", el de último momento al que le han pillado los cuadernos de otras materias y se las han confiscado.
3(si, hay un tercero).- La institución por no tener un departamento de TI, o ya de pérdida un buen maestro de computación (falta que hacen).
Lo ideal para que funcione este sistema es una infraestructura sólida. No solo "tablet y como puedas".
Una intranet con bloqueo vpn (redes sociales, páginas alegres ͡° ͜ʖ ͡° y demás churro)
Electrónicos de la escuela (si lo rompen el padre lo paga, advertiros estáis).
Bloqueo de apps (Windows 10 S al parecer si sirve Xd) combinado con una cuenta local (no administrador) y con directivas hechas a medida
Documentación para los maestros (ingenieros en sistemas, esas pobres almas incomprendidas -.-)
Y accesorios (stylus y teclado)
Y digo. Si con los libros de la biblioteca ya dejamos la credencial cuando los llevamos a casa ¿por que no con una tablet propiedad de la escuela?
Todo se reduce a un simple
Adaptarse o morir (de aburrimiento)
Añadido:
El hecho de que usen una tablet no significa que no escriban, que para eso es el Stylus
Que use Windows, se puede bloquear el acceso al BIOS, impidiendo su modificado
Que use iPad. Bueno, ya son muy seguros, no necesitas hacer mucho.
Que usen android. Existe una opción llamada "anclar aplicación" y "pedir pin después de desanclar". Una app navaja suiza (como Weibo) pero hecha a la medida de la escuela (acceso a libros, cuaderno de notas, navegador intranet, y una gestión de usuarios propia de la intranet para evitar el guardado de datos por tablet, o el clásico en libros. Dar un libro dependiendo el número de lista del alumno y del que tenga rayoneada en la portada)