Con su nuevo hub de soluciones digitales para empresas y administraciones públicas, MasOrange puede ahora ofrecer una propuesta homogénea y reconocible en siete áreas estratégicas: inteligencia artificial y analítica de datos; ciberseguridad; cloud y edge computing; IoT (sensorización y digitalización del entorno físico); aplicaciones de negocio; workplace (digitalización del puesto de trabajo); y API abiertas (Open Gateway).
Además, este nuevo hub digital no es una consultora o empresa de servicios tecnológicos más, sino que cuenta con el talento interno de MasOrange y un stack tecnológico propio, con plataformas digitales diferenciales y las redes de fibra y 5G más modernas del mercado, además de alianzas con líderes como Microsoft, Google, Oracle, Kyndryl y Palo Alto Networks, entre otros. En esta entrevista, Gonzalo Temes Pelegrín analiza los retos de las empresas y el sector público en España en cuanto a digitalización, y explica cómo la nueva división de MasOrange puede ayudar a superarlos.
Como responsable de este nuevo hub digital de MasOrange, ¿cuál considera que es, hoy en día, el principal desafío al que se enfrentan las empresas (tanto privadas como administraciones públicas) en su proceso de transformación digital?
“El gran reto que tenemos pasa por integrar tecnologías avanzadas como la IA, cloud y ciberseguridad, y por desarrollar talento digital que permita que la tecnología se traduzca en productividad y eficiencia”
El desafío principal es la velocidad vertiginosa con la que el mundo tecnológico se mueve y el ritmo de adopción que las empresas y administraciones llevan, que en la gran mayoría de los casos es muy diferente. El gran reto que tenemos todos pasa por integrar tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, cloud y ciberseguridad, y por desarrollar talento digital que permita que la tecnología se traduzca en productividad y eficiencia. Y, además, conseguir que estos avances lleguen tanto a las grandes organizaciones como a las más pequeñas. Ahí es donde queremos ofrecer nuestra colaboración y experiencia.
¿Cuáles son los aspectos que las empresas españolas deben mejorar a corto y medio plazo para no perder competitividad con las de Europa y el resto del mundo?
Las empresas de este país deben avanzar en varias áreas clave: acelerar la automatización y optimización de procesos mediante la adopción de la inteligencia artificial; migrar hacia entornos seguros de infraestructuras, cloud, escalables que garanticen flexibilidad y el alineamiento con los requisitos de negocio; impulsar una cultura digital transversal que alcance a todos los niveles de la organización, más allá del área de IT; y, finalmente, invertir en formación y atracción de talento especializado, un factor decisivo para sostener la innovación.
Por su parte, ¿cuáles son los puntos fuertes de las compañías de este país en el ámbito de las TIC?
España tiene una ventaja clara en infraestructura: somos líderes en despliegue de fibra y 5G en Europa. Además, contamos con sectores muy innovadores como banca, turismo y energía, y un ecosistema de startups tecnológicas en crecimiento, especialmente en inteligencia artificial y ciberseguridad.
Muchos usuarios de móvil no utilizan ni el 50% de las posibilidades que les brinda su dispositivo, ¿les pasa algo parecido a las empresas? ¿Saben sacar partido de la tecnología? ¿Tienen el personal adecuado para hacerlo o, verdaderamente, hay una falta de talento “techie"?
Existe una infrautilización evidente. Muchas organizaciones no explotan todo el potencial de las soluciones digitales por falta de talento especializado. Aquí es donde divisiones como esta que acabamos de poner en marcha en MasOrange aportan valor: acompañamos a las empresas con consultoría, formación y soluciones adaptadas a su nivel de madurez. La falta de talento “techie” es una realidad en España y en todo el mundo, originado por la velocidad de cambio de la tecnología, que ahora mismo no permite cubrir la demanda existente.
¿Siguen siendo los bancos los early adopters entre las empresas? ¿O la importancia de la tecnología ha permeado entre todo tipo de empresas? Y, por otra parte, ¿en qué situación está la digitalización del sector público en España?
El sector financiero sigue liderando, pero la digitalización se ha extendido a retail, turismo, energía y logística. El sector público avanza, aunque con margen de mejora: necesita acelerar en modelos de contratación y consumo, actualizados a la realidad del mundo tecnológico, para ser más eficiente y poder brindar los mejores servicios digitales a los ciudadanos.
Centrándonos un poco en las áreas críticas de su división, empezamos con la IA. En los últimos años parece que todo pasa por la inteligencia artificial. ¿Cuál es la aproximación que las empresas tienen hacia ella? ¿Han empezado a implementarla en sus procesos? ¿En qué áreas?
Estamos muy avanzados, con casos en atención al cliente, analítica predictiva y automatización. Desde MasOrange impulsamos la IA para la optimización de procesos internos, contact center inteligente, monetización del dato —gracias a la mayor base de datos del país— y servicios inteligentes para administraciones públicas, como gestión urbana y movilidad.
¿Cuáles son los casos de uso más prometedores que MasOrange está impulsando actualmente en IA para generar un impacto significativo en la modernización empresarial y la gestión pública?
Yo destacaría cuatro: automatización inteligente en procesos industriales; modelos predictivos para anticipar demanda y optimizar recursos; soluciones para smart cities, que mejoran la movilidad y la eficiencia energética; y smart contact center, que transforma la atención al cliente con la IA y una gestión omnicanal eficiente.
En cuanto a la ciberseguridad, se suele decir que los delincuentes van siempre por delante. ¿Es posible garantizar al 100% la seguridad de una empresa? Y, en un entorno de amenazas en constante evolución, ¿cuál es el enfoque de MasOrange para pasar de una postura reactiva (gestión de incidentes) a una proactiva (detección temprana y prevención)?
“Para hacer frente a riesgos como el ransomware o el phishing, ofrecemos una propuesta integral que combina protección perimetral y en la nube, monitorización 24/7, inteligencia de amenazas y planes de respuesta rápida”
No es posible garantizar una seguridad total, pero sí reducir significativamente los riesgos con un enfoque proactivo. En MasOrange apostamos por un modelo que combina anticipación, identificación, detección y la respuesta temprana, mediante servicios gestionados desde nuestro Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) avanzado. Esto nos permite anticipar amenazas antes de que impacten en el negocio, reforzar la protección de los activos críticos y minimizar el tiempo de respuesta. El objetivo es evolucionar de una postura reactiva, centrada en la gestión de incidentes, hacia una estrategia preventiva que incorpore inteligencia de amenazas, monitorización continua y automatización de procesos de seguridad.
¿Cuáles son las amenazas más frecuentes que afectan a las empresas y a la Administración y cómo les ayudan desde su división a defenderse?
Las amenazas más comunes son el ransomware y el phishing, que pueden paralizar operaciones y comprometer datos sensibles. Para hacer frente a estos riesgos, ofrecemos una propuesta integral que combina soluciones avanzadas de protección perimetral y en la nube, monitorización 24/7, inteligencia de amenazas y planes de respuesta rápida. Además, trabajamos en la concienciación y formación del personal, porque la seguridad no depende solo de la tecnología, sino también de las personas y los procesos.
Hubo un momento en el que había que explicar a las empresas qué era el cloud, cuáles eran sus ventajas y las diferencias entre cloud público y privado. Años después, la hemos asumido tanto a nivel individual como empresarial. ¿Cuál es la situación actual en esta área? ¿Cuáles son los retos? ¿Qué preocupa a las empresas?
Hoy el cloud es una tecnología consolidada y ampliamente adoptada, pero los retos han evolucionado. Las empresas ya no se preguntan qué es el cloud, sino cómo gestionarlo de forma segura, eficiente y alineada con sus objetivos. Las principales preocupaciones se centran en la soberanía del dato, el cumplimiento normativo y la protección frente a ciberamenazas. Además, el cloud se ha convertido en la base para habilitar tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y el IoT, lo que exige arquitecturas más robustas, escalables y resilientes. Por ello, la tendencia apunta hacia entornos híbridos y multicloud, que combinan flexibilidad, soberanía, control y garantizan la continuidad del negocio.
El edge computing está diseñado para habilitar aplicaciones de baja latencia y alta fiabilidad. ¿Están invirtiendo las empresas y la Administración Pública en edge computing?
Las empresas y administraciones empiezan a invertir porque el edge computing permite procesar datos cerca de su origen, reduciendo tiempos de respuesta y costes de transmisión, además de garantizar la soberanía de los datos al evitar que toda la información viaje a la nube. En un mundo donde la inmediatez es un factor competitivo, el edge no es una opción, es una necesidad.
Algunos casos de uso que estamos impulsando en este ámbito tienen que ver con comunicaciones críticas, para mejorar la sincronización de los equipos de emergencias ante una contingencia; industria 4.0, para controlar procesos en tiempo real y evitar paradas de producción; smart cities, donde la gestión del tráfico y la energía requiere análisis instantáneo en el punto de generación del dato; movilidad conectada, incluyendo vehículos autónomos y sistemas de transporte inteligente; y vídeo analítica, para procesar el video en tiempo real y tomar decisiones de forma ágil.
IoT es sinónimo de sensorización. ¿Es fácil “vender” a las empresas y a la Administración este tipo de soluciones? ¿Nos puede dar ejemplos de casos reales de implantación de IoT?
Cada vez más organizaciones comprenden el valor del IoT, porque no se trata solo de instalar sensores, sino de transformar datos en decisiones inteligentes. La clave está en explicar cómo estas soluciones impactan directamente en la eficiencia de sus negocios y servicios para la ciudadanía. En MasOrange trabajamos con un enfoque consultivo, identificando los puntos críticos del negocio y mostrando resultados tangibles.
Por ejemplo, en el sector energético, la sensorización de redes eléctricas permite anticipar averías y optimizar el consumo, evitando interrupciones y reduciendo costes operativos. En logística, IoT facilita la trazabilidad en tiempo real, mejorando la planificación y optimizando el uso de los recursos disponibles. Y, en ciudades inteligentes, la monitorización de tráfico, personas, calidad del aire, servicios urbanos… contribuye a una gestión más sostenible y eficiente de la ciudad. El antes y el después es evidente: pasar de una gestión reactiva a una basada en datos que permite anticipar problemas y optimizar recursos.
En el mercado español hay multitud de consultoras TIC, de todo tipo y de todos los tamaños. En este contexto, ¿qué valor diferencial aporta esta división tecnológica de MasOrange frente a la competencia?
Nuestra división combina conectividad de última generación, plataformas tecnológicas propias, alianzas con líderes globales y un soporte omnicanal que garantiza cercanía y agilidad. Esto nos permite ofrecer soluciones end-to-end, desde el diseño hasta la implementación y gestión, con la fuerza de una gran operadora que aporta fiabilidad, escalabilidad y seguridad. En definitiva, no solo asesoramos: ejecutamos y acompañamos al cliente en todo el ciclo de transformación digital.
¿De qué modo se beneficia esta nueva división de soluciones digitales de formar parte de una gran operadora de telecomunicaciones como MasOrange? En otras palabras, ¿qué sinergias establecerá Tech con el resto del grupo?
MasOrange ofrece la gran ventaja competitiva de contar con una de las mayores redes de fibra y 5G en España, así como a la interoperabilidad con servicios del grupo y economías de escala para ofrecer soluciones competitivas y seguras. Además, contamos con el acceso a la mayor base de datos de clientes del país, lo que nos aporta un conocimiento único para diseñar soluciones adaptadas y generar valor diferencial. A esto se suman las sinergias internacionales y alianzas estratégicas que nos permiten anticipar tendencias y ofrecer propuestas end-to-end para cualquier sector.
En los últimos años, hemos visto un proceso de digitalización muy fuerte en las empresas, impulsado hasta cierto punto por la necesidad de adaptación a un escenario más tecnológico, y también por la existencia de fondos europeos. ¿Cómo se presenta la demanda empresarial de tecnología en 2026?
Desde nuestra posición, prevemos un crecimiento sostenido, con un aumento del gasto en TI cercano al 3%, impulsado por la adopción de la IA, la ciberseguridad y los fondos europeos, que ya han movilizado más de 7.500 millones de euros para digitalización. Las pymes serán protagonistas, ya que son las que aún presentan niveles más bajos de madurez tecnológica.
En la Administración, y a juzgar por las cifras de inversión, los dos últimos años no han sido muy buenos, pero hay expectativas de que remonten en este 2026. ¿Cómo lo ve?
Somos optimistas. Hay proyectos críticos que no pueden esperar: ciberseguridad, interoperabilidad y servicios digitales para ciudadanos. Todo apunta a una recuperación de la inversión pública, ya que el objetivo es que el 100% de los servicios públicos estén digitalizados en los próximos años, lo que marcará un salto cualitativo en la modernización administrativa.
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