La revolución que ha supuesto el coche eléctrico va mucho más allá de la cuestión energética o los cambios profundos y radicales que ha introducido en la misma industria debido a la reducción de sus componentes mecánicos. Es una transformación que afecta al propio automóvil como medio de transporte, y a la relación que establecemos con una máquina que, desde su concepción, ha sido sinónimo de libertad de movimiento.
De hecho, es muy difícil encontrar a conductores que, tras probarlos, no hayan subrayado las diferencias visibles (y otras no tan visibles) con los coches de motor térmico. A continuación, veremos que éstas son evidentes incluso desde la primera vez que nos ponemos al volante de un vehículo eléctrico.
Una conducción urbana sin tirones, ruidos y que dice adiós al miedo a las cuestas
Adiós a tirar del freno de mano para sentirnos más seguros en las cuestas. Esto se debe a la entrega inmediata del par motor, pero también a sistemas ADAS como el asistente de arranque en pendientes
Esa concepción del coche como herramienta para alcanzar la libertad ha venido históricamente emparejada con una unión hombre-máquina que ha demandado una cierta destreza por parte del conductor. Algo que puede ser "divertido", particularmente cuando abandonamos la ciudad, pero que en las constricciones de los núcleos urbanos se torna pesado, requiere una atención más o menos continua, y hasta puede ser causa de accidentes.
No hay mejor ejemplo de ello que la necesidad de estar cambiando continuamente de marchas o el riesgo de calar el motor en las transmisiones más cortas; algo que pasa a la historia con eléctricos como el Kia EV2. Al ser un coche 100% automático y de gestión electrónica, no solo es imposible detener accidentalmente el motor por falta de aire o combustible, sino que la progresividad en la entrega de la energía es absoluta, haciendo que su comportamiento sea extremadamente predecible.
Pronto ha caído el mito de la dificultad de su carga. Es más, si tenemos un cargador en el garaje de casa o de la oficina, nos olvidaremos de repostar en mitad del recorrido
Además de favorecer una conducción más segura, los desplazamientos a bordo de un coche eléctrico son sorprendentemente cómodos. La rumorosidad de la marcha se reduce casi a cero, fruto de no tener un puñado de pistones y bielas desplazándose al son de pequeñas explosiones, y tampoco hay más vibraciones que las que puede generar el roce de los neumáticos con el asfalto. Es casi como desplazarse sobre una alfombra mágica.
Finalmente, aquellos que viven en una ciudad donde las cuestas forman parte de su trazado se sorprenderán de lo bien que se desenvuelve en pendientes. ¡Adiós a tirar del freno de mano para sentirnos más seguros! Esto se debe en gran medida a la entrega inmediata del par motor, enviando toda la fuerza del grupo propulsor a los neumáticos, pero también a la gestión electrónica del motor que, unida a ADAS como el asistente de arranque en pendiente, simplifica enormemente el aparcamiento o la salida en cuestas.
La carga no es el incordio que nos habían contado (y da para más de lo que pensabas)
El segundo factor sorpresa de los eléctricos es más la caída de un mito bastante infundado que el descubrimiento de algo inédito: hablamos, lógicamente, de lo fácilmente que se carga la batería. Es más, si tenemos un cargador en el garaje de casa o en el de nuestra oficina, nos vamos a olvidar de lo que es tener que repostar en mitad del recorrido, teniendo el coche al 100% cada vez que lo necesitemos.
En el caso del Kia EV2, estamos hablando de una batería de 42,2 kWh que, unido a su motor eléctrico de 147 CV, proporciona una autonomía de 317 km en su variante Standard Range, 448 km si se opta por el modelo de mayor capacidad (61 kWh). Dando por buenos los estudios de hábitos de los conductores españoles, que arrojan una media de 24 km diarios, estamos hablando de dos semanas de uso habitual sin necesidad de realizar carga alguna.
La conexión de enchufe, unida a la tecnología V2L, permite que el Kia EV2 pueda alimentar ordenadores portátiles o cargar patinetes y bicis eléctricas.
La plataforma de generación de automóviles eléctricos E-GMP de Kia tiene mucho que decir en lo que respecta a la reducción del peso de sus coches o a la ampliación de su espacio interior
Si se añade el hecho de que el coche lo cargaremos normalmente por la noche, programando la operación para aprovechar el horario valle, las escasas recargas no solo nos saldrán mucho más económicas que las tradicionales visitas a la gasolinera, es que ni siquiera nos quitarán tiempo. Dejamos el coche por la tarde, lo cogemos por la mañana. Y ahí acaban las preocupaciones.
¿Y si una semana nos olvidamos de cargar el coche o necesitamos hacer un desplazamiento más largo de lo normal? En ese caso tampoco habrá sustos. Kia, por ejemplo, ha integrado en el EV2 una de las tecnologías de carga más potentes dentro del segmento subcompacto, con un máximo de 118 kW, haciendo posible pasar del 10% al 80% en menos de 30 minutos. En lo que pedimos y nos tomamos un café, ya lo tenemos cargado.
Pequeño pero comodón: hay una barbaridad de espacio, más del que puedes esperar
Esa "comodidad eléctrica" de la que hablábamos va más allá de las virtudes en materia de confort derivadas de utilizar un motor sin ruido ni traqueteos. Su simplicidad mecánica, con un propulsor muy pequeño, un paquete de baterías plano instalado en el suelo del vehículo y la ausencia de un mecanismo de transmisión, hace posible sacar una habitabilidad impensable para un coche pequeño como el Kia EV2, que sorprende por un interior más amplio y luminoso de lo que hasta ahora correspondía a su categoría.
Gracias al hecho de que ya no hay un túnel de transmisión, el espacio entre las plazas delanteras y las traseras es mucho más continuado, con un fondo plano que evita tener que ir con las rodillas encogidas cuando se viaja atrás. El espacio para las piernas, de hecho, es muy bueno, y se puede regular longitudinalmente gracias a unas banquetas correderas que dejan más espacio para llevar grandes bultos sin la parte trasera sin tener que abatir los asientos. Su plataforma de generación de automóviles eléctricos E-GMP tiene mucho que decir en lo que respecta a la reducción del peso de sus coches o a la ampliación de su espacio interior.
Este maletero resulta además muy practicable y proporcionado. En total la capacidad es de 362 litros, pero puede ascender a 403 litros si se corren los asientos.
Por cotas, no es descabellado transportar dos maletas grandes y una mediana en caso de que nos vayamos de vacaciones (algo poco usual en un subcompacto eléctrico, pero que no es descabellado para el Kia EV2, dada su autonomía), y el capó, desprovisto de su papel tradicional como "tapa del motor", da acceso a un pequeño hueco frontal con espacio de carga adicional.
Coches de alta tecnología con un equipamiento top en todos los niveles
Los eléctricos han servido para traer un gran cambio en materia de equipamiento. Junto a sistemas multimedia de gran nivel, incorporan todos los ADAS imaginables y volantes y asientos calefactados
Finalmente, los eléctricos han servido para traer un gran cambio en materia de equipamiento directamente desde los segmentos superiores. Antiguamente caracterizados por una austeridad propia de vehículos estrictamente concebidos para desplazarse del punto A al punto B, la electrificación ha traído consigo una dotación tecnológica en línea con unas mecánicas que tampoco tienen mucho que ver con las de antaño.
El caso del Kia EV2 es especialmente significativo, porque el fabricante ha querido demostrar que se puede hacer mucho más que llenar la ficha técnicas con todos los ADAS imaginables. Así, en la versión Earth podemos encontrar lujos impropios de un coche de cuatro metros, como el volante y el asiento calefactado para el conductor (naturalmente, también cuenta con regulación eléctrica completa, al igual que el del acompañante).
A esto se suma un equipamiento multimedia de gran nivel, propio de lo que por otro lado esperan unos clientes para los que la tecnología forma parte de sus vidas cotidianas. La instrumentación y la consola central forman una superficie combinada de nada menos 30 pulgadas, con acceso rápido a todas las funciones habituales usando unos botones más grandes de lo normal para evitar distracciones. Estas pantalla también son utilizados por asistentes avanzados como la visión de 360º, que permite vigilar todas las esquinas del vehículo usando unas cámaras exteriores que no solo cubren la parte trasera del vehículo.
A estas características se suman otras como la carga inalámbrica en la consola delantera para teléfonos y otros dispositivos compatibles con esta tecnología, evitando así el uso de cables que terminan enmarañados en la guantera o perpetuamente conectados; las actualizaciones OTA para disfrutar de las últimas características sin necesidad de pasar por el taller; y la aplicación Kia, que permite controlar y comprobar el estado de la carga de forma remota, así como programar el mantenimiento del vehículo.
Prestaciones que antiguamente se reservaban a coches de mayor tamaño y categoría, pero que con la electrificación llegan también a modelos que, como el Kia EV2, evidencian que podemos hablar de un antes y un después en la historia de la movilidad.
Fotos | Kia
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