El formato físico es inmortal (a no ser que preguntes a PlayStation, claro) y lo que estamos viendo desde hace un tiempo es que no sólo vuelven los formatos que realmente nunca terminaron de irse, sino que está ahí la tendencia del hardware retro para reproducir esos formatos.
Hablamos de las digicams para hacer fotos sin los algoritmos de un móvil actual, pero también de los reproductores de vinilo. En videojuegos, las consolas retro llevan años siendo una fantástica forma de disfrutar de los videojuegos (y más ahora como se está poniendo la generación actual), hay nostalgia por los VHS y quedaba otro formato que parecía olvidado: el de las cintas o cassettes.
Porque ya no es sólo que se puedan encontrar cintas a buen precio, sino que hay un montón de reproductores (mal llamados 'Walkmans') que se han adaptado a los nuevos tiempos con baterías de litio y conexión Bluetooth.
Y lo más importante es que, pese a todas las limitaciones de escuchar música en CD, cinta o vinilo, esto es algo que tiene todo el sentido si queremos desconectarnos del algoritmo y realizar una escucha activa de la música.
Lo retro vuelve (y quizá en el mejor momento)
El Walkman es hoy una pieza de coleccionista. Me refiero al legendario TPS-L2 de Sony que llegó al mercado en 1979. Desde entonces, el reproductor de la marca japonesa se convirtió en un estándar sobre el que fueron iterando tanto dentro como fuera de la propia Sony.
Las mejoras llegaron pronto con la miniaturización y el WM-2, así como la producción de dispositivos similares por parte de otras marcas como Aiwa o Sanyo.
Legendario
Sin embargo, los CDs no tardaron en llegar y Sony tuvo que reinventarse con el Discman. De hecho, tuvo que reinventar el propio Walkmann y, ya en la era digital, lanzó una línea de dispositivos para reproducir MP3 y archivos sin compresión bajo la marca Walkman. Es mucho más conveniente tener toda una biblioteca en el bolsillo y no necesitar cambiar pilas, dónde va a parar. Pero es mucho mejor tener toda la música mundial al alcance de una conexión de datos.
Con las plataformas como Spotify, Tidal, Apple Music y demás, parece que un reproductor de nuestra música en MP3 no tiene sentido, mucho menos un dispositivo tan limitado como un reproductor de cintas o cassettes. Sin embargo, a partir de 2018 la cosa comenzó a cambiar.
Ese año empezamos a ver un repunte en las ventas de de música en cassettes, pero también compañías que volvieron a encender sus plantas de producción de cintas vírgenes para que los usuarios hicieran el proceso de digitalización inverso: de su música en MP3 al cassette. La idea es clara: frente al algoritmo y tener la música como mero acompañante, como si fuera un ruido blanco, recuperar el control y la experiencia, una escucha activa.
Hace poco comencé a coleccionar vinilos y, aunque aún tengo que decidirme por un reproductor, sí he empezado a escuchar la mayoría de mi música en un MP3 que compré. Es un SnowSky Echo Mini de la marca FiiO, una compañía que se está enfocando en dispositivos de audio y que no sólo permite leer archivos de alta calidad, sino que ocupa muy poco, la batería dura un montón y no hay un algoritmo comandando mi escucha: sólo mi música.
Llevo ya un tiempo pensando en dar un paso más y llevar esa experiencia portátil a un plano aún más físico: el de los mencionados cassettes. FiiO tiene un reproductor y, realmente, no es un animal solitario en este mercado. Basta con meterse en Amazon para ver que hay muchos 'walkmans' entre los que elegir y que, además, tienen características modernas.
Todo depende de cuánto quieras gastar, ya que tienes modelos como los que señalan mis compañeros de que van desde los que por 20 euros te permiten reproducir y convertir a MP3, hasta uno de Energy System muy básico, pero con diseño retro, pasando por modelos mucho más caros como el We Are Rewind hecho en aluminio o los mencionados de FiiO.
Como con cualquier dispositivo, todo depende de lo que quieras gastar. Y sí, siempre puedes ir al mercado de segunda mano a por un Walkman de verdad, pero ahí te va a tocar rascarte el bolsillo igual y no tienes características como la batería o el Bluetooth. Que ojo, soy de los que piensa que ya que estás, mejor sin Bluetooth, pero tenerlo no está de más.
Al final, es evidente que hay un interés en esto y, de hecho, tenemos a compañías como Medion sacando 'loros' con un montón de funciones. Mi recomendación si te interesa mínimamente subirte a la posesión de la música, a no depender de un algoritmo o de que mañana la compañía de turno te quite canciones por la cara (que pasa), eches un ojo a las tiendas de segunda mano porque las cintas aún se pueden conseguir a un precio justo.
Mi compañero Tones, desde luego, está muy en la onda con este tema.
Imagen | We Are Rewind
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