Las redes sociales son foco de preocupaciones en muchas ocasiones y cuando leemos una publicación que habla sobre un posible tsunami en el Mediterráneo de 300 metros de altura, la verdad es que al menos la gente que vive cerca de la playa se puede preocupar. Pero la realidad es que esto es un simple bulo y no tiene ninguna evidencia científica detrás.
El tsunami es verdad. La realidad a la que nos enfrentamos es que los organismos internacionales y los expertos apuntan a que hay riesgo de que haya un tsunami en los próximos 30 a 50 años. Pero la diferencia aquí es que la ola medirá alrededor de un metro y el problema es que llegará tan rápido que pondrá a prueba todos nuestros sistemas de emergencia.
El bulo del megatsunami. Vamos a desmentir primero el elefante en la habitación, puesto que no existe ninguna predicción oficial, ni de la UNESCO ni de ninguna institución científica seria, que apunte a un tsunami de 300 metros en el Mediterráneo. Luis Cabañas, sismólogo del Instituto Geográfico Nacional, y diversos expertos han calificado este escenario como geológicamente imposible en nuestra región.
Esta cifra tan exagerada sale presuntamente de una burda tergiversación y malentendido en redes sociales que mezcló alertas reales con estudios sobre depósitos sedimentarios antiguos en Hawái, cuyas características geológicas y volcánicas no son aplicables a la cuenca mediterránea.
La cruda realidad. Descartado el catastrofismo de película, los datos reales de la UNESCO nos advierten que hay una probabilidad de casi el 100% de que se produzca un tsunami con olas de, al menos, un metro de altura en el Mediterráneo en las próximas tres a cinco décadas.
Aunque un metro pueda sonar inofensivo si pensamos en las olas que surfeamos en la playa, un tsunami es una masa de agua masiva y sostenida, capaz de arrasar paseos marítimos, inundar calles, arrastrar vehículos y poner en grave riesgo la vida humana en zonas costeras densamente pobladas.
No es raro. El Mediterráneo no es ajeno a este fenómeno, puesto que es la segunda región con mayor número de tsunamis históricos registrados del mundo, solo por detrás del Pacífico. Se calcula que concentra en torno al 10% del total mundial, con aproximadamente 100 eventos documentados desde el siglo XX.
Las zonas de España con más riesgo. El riesgo en la cuenca mediterránea es real, pero muy heterogéneo. La amenaza varía del 10% al 100% dependiendo de la falla y aunque el Mediterráneo oriental tiene mayor historial sísmico, España tiene varios puntos calientes. Por ejemplo, una de las zonas más expuestas es la costa sureste (como Almería y Murcia) y Baleares, puesto que las fallas del norte de Argelia son la principal amenaza para el sureste y las Islas Baleares, siendo Ibiza y Menorca más vulnerables ante inundaciones.
El verdadero peligro. Aunque no tengan una altura de 300 metros, la falta de tiempo para prepararnos es un gran problema. A diferencia del océano Pacífico, donde un tsunami originado en Japón puede tardar horas en llegar a la costa americana, el Mediterráneo es una cuenca semicerrada y, según los modelos del Centro de Alerta de Tsunamis de Francia, un tsunami local puede impactar en la costa en un margen de apenas 20 a 40 minutos.
En los peores escenarios, el tiempo de reacción se reduce a menos de 10 minutos, y es por ello que ciudades como Niza, o cualquier localidad costera española, necesitan desesperadamente planes de evacuación casi inmediatos, algo en lo que el programa Tsunami Ready de la UNESCO ya está trabajando.
Imágenes | Chase T
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