En San Francisco puedes ganar 180.000 dólares al año y no llegar tranquilo a fin de mes. El boom de la IA está haciendo que, lo que en cualquier otro lugar sería un sueldazo, sea simple calderilla, impidiendo la entrada a un mercado inmobiliario imposible y un nivel de vida inalcanzable para la mayoría.
El sueño de Silicon Valley es mudarse. En el New York Times cuentan la historia de Katrine Razniak, reclutadora de LinkedIn, y su pareja Adam Woodbury, ingeniero de software. Llevan cinco años en la ciudad y ganan 180.000 y 185.000 dólares respectivamente, pero a pesar de ello no son capaces de conseguir algo tan básico como un piso para dos. Pasaron meses buscando un apartamento de una habitación para irse a vivir juntos con un presupuesto de 5.000 dólares al mes, pero ha sido imposible. Cuentan que llegaron a ver uno por 5.200 dólares y la lista de espera ya tenía a 30 interesados una hora después de la jornada de puertas abiertas.
Comprar una casa tampoco es una opción: el precio medio de la vivienda está en 1,7 millones de dólares. Ante esta situación, la pareja se está planteando mudarse a otro estado en el que sus sueldos les permitirían vivir como clase alta.
La nueva élite. Mientras Katrine Razniak y su pareja tienen que seguir viviendo en pisos compartidos, hay una nueva clase alta tecnológica que puede permitirse vivir holgadamente en la ciudad. Son los nuevos millonarios del boom de la IA, empleados de empresas como OpenAI y Anthropic, con valoraciones estratosféricas y stock options. En octubre del año pasado, cuando OpenAI valía 500.000 millones de dólares, ya hablamos de que el mercado inmobiliario de la ciudad estaba explotando. Los empleados empezaron a vender acciones y a comprar vivienda como si no hubiera un mañana, haciendo que los precios se disparasen.
No hay mejora a la vista. No ha pasado ni un año y la empresa de Sam Altman vale 852.000 millones de dólares y Anthropic apunta a los 900.000 millones. Por ponerlo en contexto, cuando Uber salió a bolsa en 2019 valía 82.000 millones, hablamos de diez veces esa cantidad. La inminente salida a bolsa de las dos compañías, sumada a la reciente IPO de SpaceX apunta a crear nuevas fortunas, hasta 20 nuevos multimillonarios, según las estimaciones. Trabajar en tecnología ya no es garantía de triunfar en San Francisco, ahora hay que trabajar en IA (y tener acciones).
No es sólo el alquiler. El salario medio en San Francisco también es más alto que en el resto del país y ha ido creciendo en los últimos seis años, pasando de 153.000 dólares a 196.000 dólares en la actualidad. Sin embargo, también ha subido todo lo demás. Además de la vivienda, la vida en general tampoco está precisamente barata. Según datos del Cost of Living Index, el coste de vida en San Francisco es un 65,6% más alto que en el resto de Estados Unidos. Katrine Razniak dice que su gasto mensual ha crecido 1.000 dólares sin que haya cambiado su estilo de vida, lo que ha hecho que ella y sus amigos sustituyan las salidas a restaurantes por cenas caseras.
El problema de la vivienda en San Francisco. España atraviesa una crisis de vivienda sin precedentes, pero no somos el único país que se enfrenta a esta situación; Canadá, Alemania, México, China o Estados Unidos también lo están sufriendo. En San Francisco en concreto, el mercado de la vivienda está absolutamente roto. Como decíamos, el precio medio de una vivienda es de 1,7 millones de dólares, más del triple de la media nacional que está en 450.000 dólares, y el alquiler ya es el más caro de todo el país por delante incluso de Nueva York. La demanda es altísima y la construcción de nuevos edificios está estancada y lo poco que hay a un precio decente (5.000 dólares al mes es decente) vuela en cuestión de segundos.
Imagen | Photoholgic en Unsplash
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