Camino por un precioso jardín. El cielo es profundamente azul y hay un sol radiante en lo alto, pero no hace nada de calor. La temperatura es perfecta. De fondo suena una deliciosa melodía de Bach. Camino sin cansarme, como si viajara en patinete o levitara.
Me cruzo con gente. Todos son muy hermosos. Llevan vestidos muy coloridos y variopintos. Veo a un samurái junto a una dama del siglo XVII. Un enano disfrazado de Spiderman pasea charlando con un centauro.
Me cruzo con una chica gigantesca que mide más de tres metros. Me mira. Tiene el rostro más bonito que yo jamás haya visto. Sus ojos son violetas y tiene la cara llena de pecas iridiscentes. Me sonríe y siento hacia ella una atracción irresistible. Sus dientes blancos como perlas me hacen sentir igual que si una ola de mar fresca y brillante como el oro me golpeara en la cara. Se marcha y yo me quedo en shock. ¿De dónde habrá sacado un filtro tan potente?
Vuelo. Subo lentamente como un helicóptero silencioso. Veo el mundo desde muy arriba y es maravilloso. Al este veo la Roma imperial en su máximo esplendor. Hoy a lucha de gladiadores en el Coliseo. Al norte está el Abismo de Helm en plena batalla de Cuernavilla. Las huestes de Saruman están asediando duramente la fortaleza. Un terrible nâzgul pasa a mi lado volando en su horrenda bestia alada.
Para mi sorpresa, varios cazas imperiales de Star Wars se unen a la batalla. Parece que al emperador Palpatine también le interesa conquistar el Abismo de Helm. ¡Qué diablos! ¡Voy a unirme! Me transformo en un Cylon de Battlestar Galáctica pilotando un Raider Mark 1. Disparo y la ráfaga hace estragos entre los guerreros de Rohan.
Pero ¡cuidado! ¡Dos spitfires británicos de la Segunda Guerra Mundial se ponen a mi cola! ¿Ha declarado la guerra Churchill al imperio? Sus disparos atraviesan el fuselaje y derriban mi nave. Pero moriré matando: me estrello contra una de las principales torres del castillo en una formidable explosión.
No, no estoy soñando. Es el Metaverso.
Me quito las gafas VR y vuelvo a la realidad. Mi nombre es Paco García y tengo treinta y seis años. Vivo con mi anciana madre en un minúsculo apartamento a las afueras de Madrid. Peso ciento cuarenta kilos y trabajo de jornada partida seis días a la semana en una conocida cadena de hamburgueserías. Mi madre me llama. Dice que le ayude a buscar su dentadura postiza…
Vuelvo a ponerme las gafas.
Ese filete es tan real como la vida
Mi escena favorita de Matrix (1999) es la de la traición de Cifra. En un lujoso restaurante, uno de los miembros de la resistencia humana en la guerra contra las máquinas, Cifra (interpretado por Joe Pantoliano), conversa con el agente Smith (Hugo Weaving), un programa diseñado, precisamente, para ejecutar inmisericordemente a todo miembro de la resistencia.
— ¿Sabes? Sé que este filete no existe, sé que cuando me lo meto en la boca es Matrix la que le está diciendo a mi cerebro: es bueno y jugoso. Después de nueve años, ¿sabes de qué me doy cuenta? — Cifra saborea gustosamente el trozo de filete — La ignorancia es la felicidad.
— Entonces, tenemos un trato.
— No quiero acordarme de nada. DE NADA ¿Entendido? Y quiero ser rico… No sé… Alguien importante, como un actor.
— Lo que usted quiera, señor Reagan.
— Está bien, devuelve mi cuerpo a una central eléctrica, reinsértame en Matrix y conseguiré lo que quieras.
— Los códigos de acceso al ordenador de Sión.
— No, te lo dije, yo no los conozco. Te entregaré al que los conoce.
— Morfeo.
Cifra está negociando el precio de una terrible felonía: va a entregar al líder de la resistencia a sus enemigos, y lo hace de una forma muy inteligente. Subraya que no quiere acordarse de nada. Él volverá a Matrix sin recordar su malvado acto, regalándonos un bonito juego filosófico: ¿tendría el nuevo Cifra que cree que es un rico actor la culpa de lo que hizo el antiguo Cifra?
A bote pronto, diríamos que sí, pero veámoslo de la siguiente manera: supongamos que ahora aparece Neo en el salón de nuestra casa muy enfadado con nosotros. Le preguntamos que por qué está así y nos dice que nosotros somos Cifra, que nuestra traición tuvo éxito y que Morfeo es ahora rehén de las máquinas. Le respondemos que no sabemos nada de eso, que no recordamos haber hecho algo así, que somos buenas personas que siempre hemos llevado vidas normales…
¿Seríamos responsables entonces de la traición? A lo mejor somos verdaderamente Cifra.
El caso es que Cifra fue muy listo subrayando la petición de no querer recordar nada. Si su maquiavélico plan hubiera tenido éxito, él nunca se hubiese sentido culpable por nada, incluso podría haber muerto feliz pensando que fue una buena persona durante toda su vida de actor famoso ¿Habríamos hecho nosotros lo mismo? ¡No! ¡Por Dios que no! No traicionaríamos a nuestros amigos. Rebajemos entonces un poco el asunto. Supongamos que no tenemos que traicionar a nadie.
El agente Smith nos ofrece gratuitamente el mismo premio. Piensa que no es un mal trato porque al reintegrarnos en Matrix, al menos, se está quitando a un miembro de la resistencia del medio.

Cifra no se cree el rollo del elegido, no cree que se vaya a ganar la guerra contra las máquinas. Además, está enamorado de Trinity pero ésta no le corresponde. ¿Qué sentido tiene su vida en el mundo real? ¿Por qué entonces no elegir una segunda oportunidad en el mundo virtual? Podríamos seguir negándonos: ¡No! ¡Por Dios que no! La vida en Matrix no sería una vida real, sería un simulacro, un engaño… ¡Queremos vivir una vida auténtica!
¿Pero por qué la vida en Matrix no es auténtica?
Pensemos en el filete que Cifra degusta con gran deleite ¿Qué diferencia existe entre comerse un filete real y un filete digital? Si la simulación del sabor está perfectamente conseguida por el programa de realidad virtual, la única diferencia es la causa del efecto. Al comerme el filete real, es ese filete el que causa el sabor, mientras que cuando nos comemos el virtual, no es el filete real, sino un conjunto de bits digitales. La cuestión crucial es: si el sabor, que es lo que realmente nos importa cuando comemos un filete, es el mismo, ¿qué más da cual sea la causa?
El filósofo norteamericano Robert Nozick propuso en 1974 una interesante versión de este dilema: la máquina de experiencias. Nozick nos invita a que imaginemos que existe una máquina de realidad virtual tipo Matrix que nos otorga todos los placeres que deseemos. La máquina puede simular con realismo absoluto cualquier situación que podamos imaginar. Y entonces se nos pregunta: ¿elegiríamos una vida dentro de la máquina o una vida en el mundo real?

El propósito de Nozick era mostrar que el hedonismo, que la finalidad de nuestra vida sea únicamente la búsqueda del placer, es insuficiente. No solo queremos tener una vida placentera, también queremos que sea real. Así, aunque el filete que saborea gustosamente Cifra sabe exactamente igual que uno real, en el fondo, no nos satisface de la misma forma. Hay en nosotros un deseo de realidad, un deseo de autenticidad, de verdad.
Pensemos en alguien cuya meta es subir al Everest. ¿Le satisfaría igual hacerlo en una simulación informática, por muy indistinguible que fuera ésta de la real? De ninguna manera. El que quiere subir al Everest quiere subir al monte Everest, situado en la cordillera del Himalaya, entre China y Nepal, y no en un servidor en la nube. No Cifra, no queremos tu vida porque sabemos que, en el fondo, es de mentira.
Supongamos que el proyecto del vilipendiado señor del mal, Mark Zuckerberg, llega a buen puerto, y en pocos años tenemos algo tan fabuloso como el Oasis de la Ready Player One de Spielberg. Pensemos que muchas personas pasarían la mayor parte del tiempo en esa fastuosa realidad virtual, descuidando su vida real, llegando incluso a menospreciar su vida auténtica, prefiriendo la digital. Muchos desaprobarían esa conducta: ¡Prefiere una vida falsa a la vida real! ¡Paco, quítate ya esas falsas gafas, deshazte de ese traje háptico de una vez y vuelve a la auténtica realidad! ¡Adelgaza y busca un empleo de verdad! ¡Toma ya las riendas de tu vida!
Siglos discutiendo sobre lo que es real
Esperad un momento.
¿Es todo falso en el Metaverso? ¿Solo lo auténtico está en el mundo real? No. Supongamos que Cifra comienza su nueva vida de actor en Matrix, y allí conoce a una mujer, se enamora, tiene hijos, etc. Es cierto que todo lo que pasa por sus sentidos es falso. El edificio que tiene delante no está verdaderamente delante y la cara que ve de su esposa no es igual a la cara real, conectada a multitud de tubos y sumergida en un líquido transparente; pero el amor que siente por ella sí es absolutamente real.
Nos hemos olvidado de lo más importante: mi mundo subjetivo, mis estados mentales siguen siendo completamente auténticos aunque viva en un mundo completamente falso. Este era el mensaje de Descartes: cogito ergo sum. Puedo estar durmiendo y que lo que veo con mis ojos sean puras apariencias, pero el hecho de que existo, vivo, siento, pienso… es completamente indudable. Es más, eso constituye lo más importante de mi ser.
Yo seguiría siendo yo si me cercenasen mis brazos y mis piernas, pero no seguiría siendo yo si me quitasen mi forma de pensar, de sentir, si me extirpan mi consciencia de la realidad.

De hecho, gran parte de la filosofía griega y de la oriental, piensan que toda la realidad que observamos mediante los sentidos es falsa. En el hinduismo existe el concepto de Maya para representar esta ilusión que nos envuelve. Detrás de Maya, si conseguimos apartar su velo, está la auténtica verdad. Los griegos definían verdad como aletheia (αλήθεια), que significa "hacer evidente" o "desocultar", con una clara referencia a que la verdad no es lo que tienes ante tus ojos, sino algo que hay que descubrir, el resultado de un proceso de sacar a la luz.
Incluso tenemos una versión actualizada de estas nociones ancestrales: la hipótesis de la simulación del filósofo sueco Nick Bostrom. De forma resumida, dice que si en el futuro nuestra civilización es capaz de tener la suficiente tecnología para realizar una simulación total del mundo al estilo Matrix, lo más probable es que realice muchas. Entonces, por estadística, si hay un mundo simulado y uno real, tenemos un 50% de estar en el simulado. Si hay dos simulados, tenemos un 66,6%, y así sucesivamente.
En un mundo con cincuenta mundos simulados, la probabilidad de vivir en uno de ellos superaría el 98%. Entonces, si aceptamos la tesis de que en un futuro se ensayarán muchas simulaciones, lo más probable es que vivamos en una de ellas.
Esto cambia por completo las reglas del juego. Si aceptamos que lo importante es el interior y que lo demás son siempre burdas apariencias, no hay ninguna diferencia de peso entre estar en el mundo real o en el Metaverso. ¡Nuestra realidad también es Matrix! Estar en el Metaverso no es más que estar en una ilusión dentro de otra ilusión como en un juego de muñecas rusas.
Hay un relato de Stanislaw Lem (escritor de ciencia-ficción que os recomiendo encarecidamente) titulado Congreso de Futurología (del cual se hizo una película no muy conocida de 2013, El Congreso, dirigida por Ari Forman, que también recomiendo ver), en el que el protagonista es llevado a un futuro dominado por la psicoquímica. Allí no solo los estados emocionales pueden ser controlados mediante fármacos, sino todos los estados mentales incluidas las creencias. Puedes usar una sustancia llamada dantina y creer que has sido el escritor de la Divina Comedia u otra llamada credibilina que te hace un fanático defensor de cualquier tema que se tercie.

En este caso sí que estaríamos ante estados de inautenticidad claros. No solo mi mundo exterior sería falso, sino que mediante sustancias psicoactivas estaría modificando mis propias creencias, mi propia forma de ser: estaría dejando de ser yo.
En otro relato, Razones para ser feliz de Greg Egan (otro escritor que os recomiendo muchísimo), un chico es operado de un tumor cerebral y las neuronas encargadas de generar neurotransmisores relacionados con los estados de ánimo positivos son dañadas. Así, el pobre niño entra en un estado de absoluta e infernal depresión hasta llegar a los treinta años. Entonces, un nuevo tratamiento le permite recomponer sus neuronas dañadas, pero esas neuronas no serán idénticas a las suyas perdidas, sino una especie de promedio entre los miles de cerebros que se utilizaron como modelos para diseñarlas.
Cuando el protagonista intenta reconstruir su vida después de la operación, se da cuenta de que todo le produce el mismo placer con la misma intensidad, de que todo le gusta por igual. Entonces los médicos le ofrecen una de las posibilidades más fascinantes de la historia de la humanidad: la de diseñarse a sí mismo. Podrá graduar la intensidad con la que disfruta de las cosas. Por ejemplo, si esta escuchando una sinfonía de Beethoven, puede ajustar si le produce un placer orgásmico, si le resulta levemente agradable, si le aburre soberanamente o si le crea una insoportable repugnancia.
¡Imaginad las posibilidades! Puedes diseñarte para que te encanten las frutas y las verduras y odiar la comida basura, para que disfrutes mucho haciendo deporte y estudiando mientras que te resulte odioso perder el tiempo tirado en el sofá.
Desgraciadamente, eso todavía es cosa de la ciencia-ficción y los mortales del primer tercio del siglo XXI tenemos que conformarnos con ser nosotros mismos. Y eso, si lo pensamos de cierta manera, puede ser una muy pesada carga. Desde la autoayuda y demás cuentos editoriales, nos dicen siempre que seamos nosotros mismos, que no intentemos nunca fingir lo que no somos. Pero ¿y si somos lo peor? ¿Si soy un vago, un egoísta, un orgulloso, un idiota...? ¿Debo profundizar en ello para serlo más? ¿Y si soy un psicópata?
Yo, al contrario, recomiendo, no intentes ser tu mismo, intenta, sencillamente, ser mejor.

Y aquí es donde el Metaverso ofrece su principal versión: puede ser una nueva oportunidad de ser. Cifra ha fracasado como miembro de la resistencia y como amante de Trinity. ¿Por qué no puede tener una segunda oportunidad insertado en Matrix? Si soy gordo y feo, ¿por qué no puedo ser guapo y atlético en mi versión digital? ¿Por qué no puedo ensayar otras personalidades, otras formas de aparentar y de ser?
El Metaverso podría convertirse en un grandioso laboratorio del yo. Si entendemos que una loable aspiración del ser humano es aumentar el rango de posibilidades vitales de elección, el Metaverso es casi una utopía. Podría entenderse, como en el caso de Paco, en una segunda oportunidad pero también, sencillamente, como extensiones, como exploraciones de mí mismo ¿Quién soy jugando al quidditch? ¿Cómo me comportaría con un género diferente? ¿Y con otra edad? ¿Y si fuera un oficial de las SS en Auschwitz? ¿Sería un psicópata o sería incapaz de matar?
Esta perspectiva se explora de forma muy interesante en la malograda Westworld. Allí, el hombre de negro (interpretado por Ed Harris) se dedica a matar y a violar salvajemente, explotando en el mundo virtual la parte de su personalidad que no puede desarrollar en su vida real. Si lo pensamos, ¿no sería algo bastante terapéutico? ¿No te encantaría acuchillar a tu jefe sin ninguna consecuencia legal? ¿No sería francamente interesante explorar hasta donde puede llegar tu yo malvado sin hacer daño a nadie? Y, ¿quién sabe? A lo mejor se reducen los índices de criminalidad y todo.

Cuando llegó la imprenta de Gutenberg, era común la crítica a la gente que se pasaba todo el día leyendo libros ¡Deja ya de leer y ponte a hacer algo productivo con tu vida! Las hojas de papel se veían como ahora nosotros vemos las pantallas de los smartphones. Y el mismo rechazo natural ante la llegada de una nueva tecnología disruptiva es la que llena hoy nuestros discursos críticos.
Es cierto que hay que tener cuidado y que la tecnología no es buena per se, pero creo que la actitud correcta es entenderla como una apertura de nuestro abanico de posibilidades y, en vez de sacar los manidos argumentos apocalípticos de siempre, apoyar su desarrollo estando alerta de sus posibles malos usos.
Volviendo al metaverso
Definitivamente haré dieta y me apuntaré al gimnasio. Mi vida en el mundo real no es, desde luego, un sueño, pero tiene sus cosas buenas. Mi madre es un sol y me gusta ir a jugar al rol con mis amigos de la tienda de comics. Además, en el Metaverso todavía no puedes comer, y a mí las croquetas que hace mi madre me chiflan.
La vida digital y la real no tienen por qué ser contradictorias, las podemos complementar. Ya voy mamá, es la hora de su pastilla… ¿Elegirá la roja o la azul?
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jozeico
Buenísimo artículo. Pero el metaverso nunca nos ayudará en lo que de verdad deseamos: follar. Coito ergo sum.
smithwinston
¡Ay Santiago! que poco honor haces a tu nombre. Mira que hablar para esto de filosofía, hinduismo, etc y no mencionar en ningún momento Eclesiastés y su retrato del mundo banal con el que bien podrías haber indagado y aprendido sobre estas ideas. Como se nota que la gente no toca la Escritura (Biblia) ni para cambiarla de estantería. Gran culpa de eso lo tiene el catolicismo prácticamente fariseo que tanto ha ahogado a este y otros países en un sincretismo que aún mantiene la herida abierta. Ta religión no es cristianismo, eso está claro.
Xavi
Pues a mi me ha parecido un artículo muy interesante
katax12345678
Si alguien que ha cometido varios asesinatos tiene un accidente y pierde la memoria ¿es menos culpable de sus crímenes? Obviamente no. Se acuerde o no hay un delito, hay un daño causado indudablemente por esa persona que debe compensar a las familias de las víctimas. Ese argumento de Cifra puede que le haga ignorante de sus crímenes, pero no le hace inocente.
sordatos
se dedica a matar y a violar salvajemente, explotando en el mundo virtual la parte de su personalidad que no puede desarrollar en su vida real. Si lo pensamos, ¿no sería algo bastante terapéutico?"
De hecho hay estudios que sugieren que al contrario, podrían acostumbrar al cerebro a esa brutalidad. Pero hay una cosa también, el personaje y todos los humanos de Westworld saben que no es real, y eso es algo que no veo que se discute a profundidad, hay una diferencia enorme entre estar en una simulación sin saberlo y estar en otra sabiendolo.
Usuario desactivado
Pfffffffffffffffffff........ Menudo artículo colega... Últimamente os estáis coronando pero bien eh
fefe
Pero ayuda a tu madre a buscar la dentadura, hombre 🤣
RamonYo 😬
¿Y qué tenéis que decir del trigo rico?
alessaestrada
Profundiza en un tema que ya había pensado antes: que Cypher tenía razón.
Si en algún momento la realidad virtual permite una experiencia por completo inmersiva, en la que te puedas ganar la vida viviendo en un mundo de ficción o fantasía de tu total gusto y en el que no tuvieras que preocuparte por la salud de tu cuerpo real... ¿Porqué sería una vida menos válida que la vida exterior?
¿La hija de Kirito y Asuna es menos valiosa que una hija creada con células? Yo creo que no.
La consciencia es lo importante.
Rosonator
"Si en el futuro nuestra civilización es capaz de tener la suficiente tecnología para realizar una simulación total del mundo al estilo Matrix, lo más probable es que realice muchas. Entonces, por estadística, si hay un mundo simulado y uno real, tenemos un 50% de estar en el simulado. Si hay dos simulados, tenemos un 66,6%, y así sucesivamente."
Que alguien me explique por qué estar en cada uno de esos mundos, incluido el real, es algo equiprobable. Porque no lo sería. En España hay también justo 50 provincias, y el siguiente nacimiento no tiene un 2% de posibilidades de ser soriano.
gonzalof1
Que duro es el verano sin temas de actualidad tecnológica, entre MeteoJavi y esto pff...
adar48
"¿tendría el nuevo Cifra que cree que es un rico actor la culpa de lo que hizo el antiguo Cifra?"
Pongo el mismo problema pero un poquito cambiado: "¿Un asesino en serie o violador de niños tendría la culpa de sus acciones aunque haya perdido su memoria?" (que es el dilema en cuestión)
Y el siguiente párrafo dice que si, pero nos pone a nosotros en la piel de Cifra, pero, y si viniera Neo con pruebas de nosotros, como videos o fotos, de que lo que nos acusa de que hicimos es cierto??
Muy buen artículo, me gustó bastante.
stradivarivs
Más artículos como éste, por favor.
candidoperez
Muy buen artículo. Utiliza lugares comunes de la ficción para tratar temas eternos del alma humana.
Demasiado para quienes ante la desorientación que les provoca recurren a la crítica fácil lo que debe hacerles sentir superiores sin darse cuenta de que lo que ponen de manifiesto es su simpleza.
lastdanz
Artículo heteronormativo. Asco.
Por otro lado, ¿la atracción y relación que una persona establezca con una IA es amor? Parafraseándoos, sí y no. Por la simplísima razón de que naide tiene las tablas de la ley, manque os pese naide puede establecer La Definición Única y Válida del Amor. Sus jodéi.
Por lo demás, a día de hoy, que todavía no se han generalizado los implantes cyboneurológicos, está bien claridubi qué es realidad y qué no lo es. Y para dentro de 50 años la hecatombe climática habrá acabado con todo atisbo de tecnología, así que nada por lo que preocuparse. Practicidad. Que la vida dura dos días.
Piter_Parking
topicazo de personaje obeso, que vive con su madre y juega a rol en la tienda de cómics. No puede haber cliché más sobado que ese. Madre mía xD
Virutas
Nos ponen de verdad algo como lo que se ve en Ready Player One y aquí más de uno se tiene que tragar sus comentarios.
Usuario desactivado
de jamon mismo
nehuende la fuente
A mí me pareció muy interesante el artículo.
Lo cierto es que nosotros transitamos la mayor parte de nuestra existencia en el mundo "real" bastante desconectados, dormidos podría decirse.
Cuál es la razón de la vida? Podría decirse que evolucionar. Sentir, conectar, aprender... En ese caso una simulación podría ser incluso más real que nuestro mundo físico, algo así como un simulador de vuelo para un piloto.
sordatos
No, de hecho no, aún si el libro, que está hecho de retazos es bastante incoherente y y lleno de fantasía que pretende que se tome como hechos (claro que siempre la salida "es que son metáforas)
Usuario desactivado
Solo dejar claro que Matrix es solo una capa de la simulacion, el arquitecto le explica a Neo (matrix reloaded) que ellos (sion) tambien viven en otra simulacion, creada para seguir cosechando la energia de los inadaptados en matrix
Usuario desactivado
"¿Si tuvieras que diseñarte por completo, cómo te harías?"
Distinto.
guidozan
El artículo me perece muy divertido por toda la ficción que recoge.
Desde hace 100 años que el psiconálisis investiga y trabaja sobre la base de que somos serer "simbólicos". Todo el desarrollo antropólogico de Freud y muchisimo sociologos, antropólogos y filósofos no se cansan de repetir lo "contruida" que es nuestra realidad. NO se niega la existencia de la realidad física. Se acepta, y con mucho dolor, que solo tenemos de la realidad fisica un conocimiento histórico y socialmente contruido.
De la realidad fisica, quimica o la biologia sabemos lo que la ciencia HOY puede explicar(simbolizar). Las Ciencias Sociales lo piensan asi desde muchos. Somos Seres escencialmente simbólicos. Todos usamos algun tipo de lenguaje para estar conectados o los demas.
Por supuesto que a nadie le gusta escuchar que nuestros genes determinan poco y casi nada. Que tu color de piel, tu abuelo o tu pais son contruidos por otros para armar tu realidad.
Vuelvo al artículo:
La unica diferencia "real" entre humanos y máquinas es la incosistencia. Nosotros dede que nacemos soportamos la metáfora, los errores, las fallas en el lenguaje. Las maquinas no. OJO.... Pero las maquinas pueden imitar los errores humanos.
IA + Big Data + una pizca de contexto hace que un "abatar" sea, desde el punto de vista del usuario, imposible de distingir entre humano y virtual.
A partir de la Pandemia hay muchisimos pensadores tratando de entender "lo virtual" desde muchos puntos de vista.
Soy Psicólogo pensando fuera del tarro (de la universidad).
res1
Buen artículo. Pero una pregunta para Santiago, el autor. He estado buscando en librerías online y amazon y no encuentro un libro que has mencionado y me ha parecido muy interesante: Razones para ser feliz, de Greg Egan. ¿Podría indicarme dónde puedo conseguirlo? Gracias! Un saludo.
clerafel
Con respeto, pero que sarta de sandeces se derivan de un axioma que es necesario cuestionar. El artículo basa su argumento en el individualismo metodólogico.
1. La identidad no se construye aisladamente, sino con relación a los otros. Es decir, sociedad. De allí se derivan y se controvierten muchos de los argumentos del artículo.
2. La dualidad como fruto de la modernidad está cuestionada. Por tanto, la separación mente/materia no existe. Habitamos el mundo desde múltiples dimensiones: material, social, biológica. Todas conviviendo e interrelacionandose al tiempo.
Sin tener esto en cuenta, se llegan a simplificaciones y reduccionismos absurdos
hasso78
Muy buen artículo, se agradece leer cosas que te hacen pensar!
elendilnarsil
Fantástico artículo. Felicidades a su autor! Queda entre mis marcadores!