Sonrisa. Sonoro choque de manos. Palmadita en la espalda y un lenguaje corporal que destila feeling y buen rollismo en general. El saludo que intercambiaron Pedro Sánchez y António Costa en junio, en Bruselas, en el marco del Consejo Europeo, dejó la que probablemente haya sido la demostración más visual y espontánea de la sintonía entre los dos líderes, socialistas e ibéricos. Ambos dieron la batalla por la "excepción ibérica", entre otras causas en las que hicieron frente común.
No ha pasado ni un año de aquel apretón de manos en el corazón de Europa y la situación de ambos, Costa y Sánchez, es hoy completamente distinta.
Del apretón de manos, a la dimisión. Costas dimitió en otoño. Sánchez amenaza con hacerlo el próximo lunes. Ambos dieron el paso con polémicas cuanto menos difusas como telón de fondo. Y ambos escenificaron su decisión de forma sorpresiva, para pasmo de propios y extraños. Con el recuerdo reciente del caso luso, sus consecuencias y deriva judicial, hay quien ya señala la conexión entre lo ocurrido con Costa y lo que está ocurriendo ahora con Sánchez. Pero… ¿Es así?
Un paso atrás. Eso fue lo que hizo el 7 de noviembre Costa. Al verse envuelto en una investigación sobre tráfico de influencias, corrupción y prevaricación, el líder portugués tomó una decisión fulminante que sorprendió por su contundencia pero también por el timing: visitó al presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, y presentó su renuncia como primer ministro. "La dignidad del cargo es incompatible con la apertura de una investigación. Mi obligación es preservar la dignidad de las instituciones democráticas", zanjó Costa ante la prensa.
"Con la conciencia tranquila". El paso adelante (o atrás) de Antonio Costa sorprendió por algo más: el mismo día en que acudió a la residencia de Rebelo de Sousa para oficializar su renuncia, aseguraba a los periodistas no tener ni idea de qué actos suyos se consideraban sospechosos e insistió una y otra vez en que él tenía "la conciencia tranquila". "Estoy tranquilo con el juicio de mi conciencia, no ya respecto a actos ilícitos, sino incluso censurables", garantizaba.
Si dejaba el cargo era —aseguró Costa— porque creía que el anuncio de la Procuraría General de que sería objeto de una investigación lo invalidaba para dirigir el país. No se le acusaba de nada en concreto; pero sí se había sembrado la sospecha. Y eso era suficiente. Al menos para él. Lo que se sabía entonces era que el Supremo tenía abierta una investigación con el propósito de aclarar el papel de Costa en dos explotaciones de litio y un proyecto de hidrógeno verde. La policía había registrado además el palacio de Sao Bento, sede del Parlamento luso, y detenido a dos personas próximas a Costa, entre ellas su jefe de gabinete.
"¿Merece la pena todo esto?" Casi medio año después es Sánchez el que amenaza con irse. La contundencia de su anuncio ha desatado una cascada de reacciones similar a la generada en noviembre de 2023 por el de Costa —al fin y al cabo ambos son de calibre—; pero entre los dos hay una diferencia clave: el timing. Mientras el ya exprimer ministro luso abandonó el cargo de forma fulminante, su homólogo español dejará botando la duda de su continuidad durante varios días. Lo hizo ayer, vía X, en una carta personal, firmada por él mismo, que entre otras cuestiones le permitió trasladar su decisión sin preguntas de periodistas.
El "ataque sin precedentes" del que Sánchez se considera objeto por parte de la "derecha y ultraderecha" le lleva a plantearse una pregunta en su carta: "¿Merece la pena todo esto?". Y él mismo se responde, aunque sin dejar entrever cuál será su siguiente paso: "Sinceramente, no lo sé. Necesito parar y reflexionar. Me urge responderme a la pregunta de si merece la pena, pese al fango en el que la derecha y ultraderecha pretenden convertir la política. Si debo continuar al frente del Gobierno o renunciar a este alto honor". Su decisión, el lunes.
El foco, en el círculo. En ambos casos, el de Costa y Sánchez, importan las palabras. Pero sobre todo importa el contexto. Y en los dos casos el contexto está muy marcado por el círculo más próximo de ambos líderes. El portugués anunció su dimisión después de dos noticias ocurridas con muy pocas horas de diferencia: la nota de Fiscalía anunciando su investigación y, sobre todo, la detención de dos personas muy próximas a él. Una era su jefe de gabinete, Vítor Escária; otra, el empresario Diogo Lacerba Machado, amigo de Costa y en quien el primer ministro había confiado para tareas tan delicadas como la nacionalización de TAP.
En el caso de Sánchez el foco se centra en una persona aún más cercana: su esposa, Begoña Gómez. En su carta, él mismo reconoce que su decisión de replantearse su continuidad en Moncloa llega solo unas horas después de que trascendiera que un juzgado ha abierto diligencias previas contra su mujer para investigar presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción en negocios. La medida llega a raíz de una denuncia de Manos Limpias, a la que Sánchez tacha de "ultraderechista".
"No soy ingenio. Soy consciente de que denuncian a Begoña no porque haya hecho algo ilegal, ellos saben que no hay caso, sino por ser mi esposa", abunda Sánchez justo antes de dejar la pregunta clave en el alero: "¿Merece la pena esto?"

Cuestión de urnas y giros políticos. Qué va a ocurrir en España es algo que nadie sabe. Teorías hay de todo pelaje y también análisis que reflexionan sobre una posible dimisión, los riesgos de una hipotética cuestión de confianza y el impacto de la carta de Sánchez en las elecciones catalanas y europeas.
Donde ya conocemos el desenlace es en Portugal. Allí, y tras la renuncia de Costa, se sacaron las urnas a la calle en una cita en la que logró imponerse, por la mínima, el centroderecha. Además del evidente cambio de partido al frente del Gobierno luso, las elecciones dejaron otras dos consecuencias clave: un gobierno menos fuerte que el que presidía Costa y el alza de la formación populista Chega.
Operación judicial desmontada. Otro desenlace que se va aclarando poco a poco es el del proceso judicial que, en su día, llevó a Costa a renunciar a su cargo. En menos de medio año la Fiscalía ha recibido ya varios reveses importantes de los jueces, que han llegado a cuestionar la profesionalidad de una investigación que acabó precipitando la caída del Gobierno. Hace unos días trascendía una extensa resolución del Tribunal de Relaçao de Lisboa muy crítica con labor de Fiscalía.
En ella los magistrados incluso tachan el trabajo de "inepto". Y apuntan a la supuesta implicación de Costa en el caso: "El único hecho concreto protagonizado por el primer ministro fue la asistencia a un evento de presentación el 23 de abril de 2021 [...]. De una relación de amistad con un miembro de Gobierno, asumida además de forma pública y reiterada por ambos protagonistas, ¿tiene que llegarse a la conclusión de que hubo tráfico de influencias, corrupción activa o pasiva o prevaricación?", cuestionan los jueces en su escrito, divulgado por El País.
¿Carrera en Bruselas? Hasta tal punto se han difuminado las sospechas en torno al papel de Costa, que hace poco el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, insinuó que ve "probable" que acabe presidiendo el Consejo Europeo. Las declaraciones, en las que no cita de forma expresa a Costa, las trasladó tras las últimas conclusiones judiciales en las que se muestra que las acusaciones vertidas por la Fiscalía se basaban en "meras especulaciones". Durante su labor, Fiscalía habría cometido errores como confundir nombres en sus transcripciones. Algo —lo de la confusión de nombres— ocurrido en España con algunos bulos que han marcado las acusaciones dirigidas a la esposa de Pedro Sánchez.
Similitudes… y diferencias. Costa y Sánchez han tenido trayectorias con puntos en común en muchos aspectos. Ambos fueron escogidos líderes de sus partidos en 2014, sus carreras políticas estuvieron marcadas por sendas mociones de censura y han tenido que apoyarse en alianzas complejas, como la "jerigonza" portuguesa. El episodio del 7 de noviembre en Lisboa y del 24 de abril en Madrid tienen también ciertas similitudes, aunque con diferencias importantes.
Por el tono, por la forma y por la escenificación. Sánchez ha lamentado por ejemplo ser víctima de "ataques sin precedentes" de los que culpa directamente a la derecha y ultradrecha. Otra diferencia relevante es el propio trasfondo, como recuerda Xabier Vidal-Folch en El País: mientras a Costa lo señalaba la Fiscalía, un poder del Estado; a la esposa de Sánchez la acusa una asociación, Manos Limpias, que ha reconocido sustentar su denuncia en recortes de prensa.
Hoy mismo su secretario general ha descargado toda responsabilidad en los medios que han publicado las informaciones sobre Gómez. De ahí, advierte, que en caso de que resulten no ser veraces serán ellos "quienes deban asumir la falsedad".
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pocust
De verdad que te puede gustar más o menos la izquierda en España, pero quien hoy por hoy vota a la derecha/ultraderecha con su manipulación e instrumentalización de la justicia y su exageradísima influencia mediática basada exclusivamente en mentiras, bulos y acusaciones infundadas es directamente muy mala persona, vive al margen de la realidad o tiene una capacidad mental muy limitada.
jozeico
ganar con mentiras e insultos es de miserables. si tanta razon teneis ganad en el terreno de las ideas... ah no, que ahí no hay nada
nukeboy
Vosotros continuad discutiendo a ver quien es más ultraderechista,progresista,comunista, bla bla bla mientras con nuestros impuestos pagamos la fiesta a esta gentuza. Esto me recuerda mucho al capítulo de los Simpsons en el que dicen que lo que no se puede explicar lo hizo un mago, pues en este pais la ultraderecha y ya está. Otro viaje en Falcon a la Rep Dominicana o una mariscadita en galicia con mi amigo traficante y los currantes a currar que hay que pagar esta fiesta.
vilani
Pedro, no te lo pienses, vete ya y no hagas ya mas daño a los Españoles y a España.
onepunchman
Ya esta la prensa intentando manipular con sus titulares e información...
Lo acusa una asociación, que curiosamente, uso los mismo métodos para denunciar, el caso Noos, o las tarjetas black. ¿Alguien las recuerda?. Pues esta poderosísima organización de ultraderecha, curiosamente, ha denunciado a quiénes le dan de comer, o será, que igual, esto no es cierto, y como buen miserable populista todo lo que me acuse es ultraderecha...
Por cierto citar como fuente el país, es que el chiste se cuenta solo...
Bueno se basan en los recortes de prensa, lo pongo así para descojonarme de vuestra forma de redacción, ya que los que no son sectarios, fanáticos y seguidores hipnotizados por los pectorales de su amo, leemos otras cosas, y bueno, una de las cosas buenas que tienen las noticias es que muchas veces aportan hechos, datos y pruebas, y más las de investigación. Así, que algo más que recortes de prensa hay en la información que ha salido a la luz.
No mintáis pequeños bellacos... El caso de Costa, si bien es cierto que se equivocaron, fue porque las escuchas que vinculaban directamente a Costa con el caso no eran tal. Hubo un error de los investigadores, que al escuchar uno de los nombres lo asociaron directamente con el primer ministro, cuando en realidad se refería a otra persona con el mismo apellido
Hombre, confundir a la persona, compartiendo el mismo apellido, es algo que puede pasar, pero no se parece en nada a lo de Begoña Gómez, aquí no hay confusión, SOLO INFORMACIÓN, DATOS Y PRUEBAS DE SUS MOVIMIENTOS. Esto es un intento de tergiversar que os ha salido mal.
Claro y las fotos de las esposa de Sánchez, con la fundación que recibió dinero de Air Europa, después de que éstos se reunieran con ella, y se intermediases para el cobro de una deuda con Venezuela, por ejemplo, son errores de transcripción de nombres, y lo de la foto es "potochop" de la ultramegaextrema derecha
Curioso es el caso de figurar como directora de un master, sin la titulación que la propia universidad exige para ello, luego paso a ser cotitular, pero los papeles, lo que vale, lo pone la otra, y tú a lo tuyo. Esto es un claro ejemplo de error de transcripción. Y así uno tras otro....
Que un ególatra narcisista esta dolido porque le insultan a todos los sitios a los que va, y nadie le hace caso, y ahora esta buscando su minuto de fama. Supongo que estos días de reflexión, le serán descontados de la nómina como a todo hijo de vecino
Bueno, os falta algún que otro detalle...
"Fueron detenidas cinco personas: el jefe de gabinete del primer ministro, Vítor Escária; un asesor cercano a Costa y uno de sus mejores amigos, Diogo Lacerda Machado; el alcalde de Sines, el socialista Nuno Mascarenhas y dos de los administradores en la sociedad Start Campus.
Además, quedaron imputados también el ministro de Ambiente, Duarto Cordeiro, y el de Infraestructuras, João Galamba, así como el exministro de Ambiente João Pedro Matos Fernandes. "
Claro, no esta en mi chequera, es una peligrosa organización criminal de ultraderechistas, a puntito de un golpe de estado, y antes de que pase, yo me voy
Y aquí que estamos, discutiendo la bonita postal enviada por una persona zafia y mentirosa a raudales, para desviar el hedor del fondo mezclándolo con el aroma de la ultraderecha. Mejor que se hable de mi, solo de mi, y nada más que de mi, a ver si así la gente pone el foco, en lo enamoradísimo que estoy, tanto como renunciar a una presidencia por ella, y no de la realidad, que son la basura que guarda su señora en el cajón.
Olvidémonos del fondo, AL IGUAL QUE MAGNET/XATAKA SE HA OLVIDADO DEL CASO PSOE MASCARILLAS. No importa Ábalos, Koldo, Gómez, nada, aquí lo importante es que Pedro se toma 5 días de vacaciones pagadas a todo tren por los españoles, y así disfrutará de 5 días más que nadie. Total como diría la Calvo, el dinero público no es de nadie
Yo también termino preguntándome, ¿merece la pena seguir esperando en Magnet noticias sobre otro gran caso de corrupción del PSOE cuando todos estábamos encerrados, ellos y sus colegas llevándose la tajada en material sanitario que no se podía usar?
Por último, que se vaya y cierre al salir, aunque para desgracia de la sociedad, eso no va a pasar