Ni convertibles ni tablets hipervitaminados. El dispositivo más rompedor del mercado en el campo de los ordenadores sigue siendo el Lenovo Yoga Book. Y la nueva versión de 2019 llega a los escaparates con mejoras tanto a nivel interno como en la manera en que interactuamos con él.
Aquí tienes el análisis en español del Lenovo Yoga Book C930.
Ficha técnica del Lenovo Yoga Book C930
Pese a su peculiar apariencia, el Lenovo Yoga Book C930 es todo un ordenador portátil completo a nivel de especificaciones. Con la actualización del 2019 llega un procesador Core i5 para darle el empuje que permita un trabajo de oficina y creativo básico sin problema alguno.
Lenovo Yoga Book C930 | Características |
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Pantalla | Principal: LCD IPS de 10,8 pulgadas QHD (2.560 x 1.600 puntos) multitáctil Secundaria: Tinta electrónica de 10,8 pulgadas Full HD (1.920 x 1.080 puntos) multitáctil |
Procesador | Intel Core i5-7Y54 (7ª generación) con GPU Intel HD Graphics 615 |
Memoria RAM | 4 GB de RAM |
Memoria principal | SSD 256 GB |
Cámara web | 2 Megapíxeles |
Sonido | Altavoces estéreo con Dolby Atmos |
Batería | 4.650 mAh / 35,8 Wh |
Sistema Operativo | Windows 10 Home |
CONECTIVIDAD | 2 x USB 3.1 Tipo C WiFi 802.11ac (también disponible versión con conectividad LTE) y Bluetooth |
Extras | Lápiz digital Wacom Active Pen con 4.096 niveles de presión y sensor de huellas dactilares |
Dimensiones | 179 x 260 x 9,9 mm |
Peso | 775 g |
Precio | 1099 euros |
La ausencia de teclado “físico” es sin duda su rasgo más característico y lo que marca el devenir de este dispositivo. Una idea nada descabellada para un dispositivo que ha escogido el camino de adaptarse al uso, entendiendo que para muchos usuarios, ello implique escribir de forma continuada cada vez menos. Veamos qué tal ha sido nuestra experiencia.
Ligero como una libreta
Sin novedades grandes a nivel de diseño en la nueva versión del Yoga Book, estamos otra vez ante un equipo que parece mentira que sea un ordenador completo con Windows 10. Al abrir la caja uno se queda con la sensación de que falta algo. Que es una broma. Que aquello no puede ser un portátil completo.

El Lenovo Yoga Book C930 es muy ligero (menos de 800 gramos) y extremadamente delgado (1 cm). Estas cifras le ayudan claramente a su manejo como tablet pero también nos invita a llevarlo a todos lados y sacar partido de algunas de las ideas de uso para las que ha sido creado. Y en muchas de ellas la ligereza y comodidad de uso incluso con una sola mano es clave.
Sin embargo, esa extrema delgadez se ha dejado por el camino el puerto de auriculares, los puertos que no sean USB-C así como las salidas de vídeo tipo HDMI o DP. Tampoco hay adaptadores incluidos el la caja para solventarlo.

Como elementos de conectividad solo disponemos de dos puertos USB-C, en ambos casos habilitados para la carga del equipo, incluyendo en los dos un indicador LED. Son sin duda detalles que marcan el carácter de un equipo muy peculiar y donde el añadido del lector de huellas es práctico.
El acabado del Lenovo Yoga Book C930 acompaña el nivel de dimensiones del equipo. Se ha usado aluminio mate sin nada de elementos extra más allá del lago de Lenovo colocado en una esquina de manera muy discreta.

Los otros elementos físicos del diseño están en los dos laterales. A la derecha contamos con los botones de encendido y control de volumen, mientras que para la izquierda queda la ranura para la tarjeta SIM en el caso de la versióncon conectividad LTE, que es la que nosotros hemos probado en Xataka.
Sí que contamos en ambos lados con altavoces, los cuales no alcanzan una potencia considerable pero ofrecen una calidad bastante buena. Cuentan además con tecnología Dolby Atmos.
En el diseño tenemos como elemento clave la bisagra. Lenovo ya nos había demostrado con sus Yoga clásicos que ahora mismo es el fabricante que mejor sistema ofrece en los convertibles. Y en este Yoga Book lo borda.
La bisagra permite una inclinación de la pantalla en literalmente cualquier ángulo, de 0 a 360 grados.

Un detalle que Lenovo debe revisar es el modo de apertura del Yoga Book. Situado sobre una mesa es prácticamente imposible de abrir. A primera vista.
El motivo es que no hay muesca ni ayuda física para la apertura más allá de coger el dispositivo con ambas manos y separar las "hojas" como si abriéramos un libro.
Ese inconveniente, varias veces al día si usas de manera intensiva el equipo, acaba por desesperarte. Pero no ha sido una omisión voluntaria.
Lenovo ha sustituido esa muesca por un sistema de doble toque sobre la carcasa que libera la parte superior tras un par de segundos. Es muy original, curioso pero menos efectivo que la muesca. No todos los doble toques acaban por abrir la carcasa a la primera.
Pero no es la única manera diferente de abrir la carcasa. La segunda es muy similar y este tiempo usando el equipo la he preferido a la anterior. Un toque sostenido un segundo en el control de volumen también activa el mismo sistema. Y en este caso no hay error posible.
Pantalla principal pequeña pero de máxima calidad
Por mucho que nos guste el aspecto físico y diseño del Lenovo Yoga Book C930, lo más interesante está en el interior. Concretamente en la doble pantalla que se muestra al abrir el equipo.
Empecemos por la principal. Se trata de un panel IPS de 10.8 pulgadas. Uno podría pensar que con estas dimensiones no se podía hacer nada más, pero vistos los marcos, había margen de mejora para arañar al menos hasta las 12 pulgadas.

La buena noticia es que la calidad de la misma es muy alta y ofrece una resolución de 2560x1600 píxeles. El panel tiene un brillo alto, casi 350 nits, y ofrece una reproducción de color excelente y vibrante.
Este panel principal es táctil, con buena respuesta tanto a los toques como a los gestos que podemos hacer sobre ella.
Pantalla de tinta electrónica: su poder y la vez debilidad
Con el Yoga Book hicimos una prueba inicial con algunos conocidos y compañeros de trabajo. Que lo abrieran ellos al tiempo que nos fijábamos en su rostro.
La mayoría de reacciones fueron de asombro y mucha curiosidad. No es para menos. Donde uno espera encontrar un teclado en realidad aparece la imagen de un teclado.

Y esta característica única del Lenovo Yoga Book es precisamente su punto más débil. Cuando hacemos uso del teclado virtual estamos tecleando sobre una pantalla, en este caso de tinta electrónica.
Para mejorar esa extraña sensación de teclear sobre algo virtual, Lenovo incluye triple respuesta configurable. Tenemos reacción visual, sonora y háptica. La que más conviene gestionar es la sonora, pues para entornos silenciosos puede acabar molestando más que el sonido de las teclas reales.

Con práctica uno puede conseguir algo de velocidad de escritura, pero es algo cansado por lo poco natural de la actividad. Y nunca conseguiremos que se convierta en un teclado similar a los físicos, por muy malos que estos sean en algunos casos.
El tamaño de las teclas es bastante grande, no se cometen apenas errores y el touchpad está integrado en el teclado pero podemos hacerlo aparecer y desaparecer para no perder espacio para las teclas.

La pantalla de tinta electrónica que hace las veces de teclado admite otros usos. El más destacado es el de bloc de notas. Lenovo incluye con su Yoga Book su propio stylus, con más de 4000 niveles de presión y cuerpo que podemos dejar acoplado de manera magnética a la carcasa, aunque al meterlo en una bolsa es fácil que acabe soltándose. Funciona con una pila AAA, nada de recarga de otro tipo.
El lápiz de Lenovo puede ser usado tanto en la pantalla principal como en la de tinta electrónica. Dependiendo de qué uso vayas a darle podrás usar una u otra. Pese a ser un panel de tinta electrónica, la experiencia dibujando y tomando notas en la pantalla secundaria nos ha gustado, sobre todo si mantenemos en la principal algún contenido de consulta.
En la aplicación de notas podemos escoger diferentes plantillas, realizar capturas del panel superior para incluirlo en nuestras creaciones, así como redimensionarlas con el lápiz, aunque en general no es nada intuitivo descubrir qué podemos hacer con el lápiz y qué con los dedos. Como en muchos otros aspectos de uso del Lenovo Yoga Book C930, se aprende bastante con ensayo-error.

Del rol del Lenovo Yoga Book como dispositivo para tomar apuntes me quedo con lo fácil que es trasladar a Windows 10 lo que vayamos generando en el panel de abajo. Basta un botón para realizar un copiado que luego podemos pegar en la pantalla superior e incorporarlo a la aplicación que deseemos.
Las opciones y usos asociadas a la pantalla de tinta electrónica se gestionan desde un menú en la propia pantalla. Como cualquier panel con esta tecnología, la respuesta no es inmediata y eso, en un equipo actual, resulta bastante extraño.

El último uso “estandarizado” del panel de tinta electrónica es el habitual y al que estamos más que acostumbrados: lector de libros electrónicos.
Por ahora solo admite archivos PDF, pero la experiencia está a años luz de la que tenemos en un tablet clásico pudiendo tomar notas e interactuar de manera más fluida y potente. La solución me parece un añadido que no aporta apenas nada sobre manejar PDF con apps de anotación con muchas más posibilidades.
Su única ventaja, incluso cuando llegue el soporte para ePub, solo la tiene en la experiencia de lectura sobre tinta electrónica, tanto por la fatiga visual como por la autonomía y visibilidad con luz solar intensa.

Potencia y autonomía de ultrabook
El interior del Lenovo Yoga Book C930 responde perfectamente al más adecuado para las tareas para las que ha sido ideado. La base la conforma el procesador Core i5-7Y54 con 4 GB de memoria DDR3. Puede parecer una configuración muy básica pero en realidad supone un salto asombroso respecto a la combinación de la generación pasada.
Con esta combinación no podemos esperar grandes desempeños en cualquier tarea pero si un comportamiento correcto en la mayoría de las tareas no especializadas. Navegación web, reproducción de vídeo, ofimática y hasta algo de creación multimedia está bien resuelto en este Lenovo Yoga Book C930, aunque por su grosor tan reducido, el calentamiento es apreciable pronto, aunque no excesivo.
En las pruebas con software hemos obtenido 33 fps y 241 cb con CineBench R15. En PCMark 8 las cifras nos dejaron medias de 3115 y 2245 en los test Work y Home respectivamente. A nivel gráfico la prueba Fire Strike de 3Dmark se quedó en 753 puntos. A todas luces muy inferior en rendimiento a uno de sus teóricos competidores, el Surface Pro 6.

¿Y en temas de batería? Aquí el Lenovo Yoga Book C930 cumple bien para su tamaño y capacidad de batería. En la prueba habitual de Xataka, con brillo a la mitad, conectividad WiFi y tareas que mezclan mucha navegación web, algo de multimedia y ofimática, nuestra media de horas de uso se situó en 6,5 horas justas.
Si estábamos en exterior y había que subir el brillo de la pantalla, la media bajaba enseguida y nos podíamos quedar con unas 4 horas de uso efectivo del Yoga Book.
El equipo se carga con un adaptador USB-C cuyo punto fuerte es su tamaño, el mismo que el de un smartphone (27W), pero que justo por ello, tarda más de 2,5 horas en realizar la carga completa.
Lenovo Yoga Book C930, la opinión y nota de Xataka
Con un solvente catálogo de portátiles clásicos y convertibles, Lenovo se permite un año más poner en el mercado el dispositivo portátil más diferente. Y no es el único dispositivo atrevido de la marca. Ahí tenemos el tablet con proyector integrado.
El nuevo Lenovo Yoga Book C930 mejora sus prestaciones a nivel de rendimiento, la principal pega del modelo del año pasado. Pese a ello queda en evidencia si comparamos su ficha técnica con la de otros convertibles de precio similar.
Ése es su principal tara. Los más de 1000 euros de su etiqueta le pesan como no hace en absoluto su diseño, acabado o calidad de la pantalla. Sacarle partido dependerá de lo que seamos capaces de aprovechar su pantalla de tinta electrónica. Y no es nada sencillo.
8,3
A favor
- Gran acabado y un diseño increíble para llevar de un lado a otro
- Rendimiento correcto y buena autonomía
- El atrevimiento por ofrecer algo diferente en el mercado
En contra
- No es un equipo para usar el teclado por largos periodos ni con velocidad
- Precio alto si solo miramos la ficha técnica y el mercado de rivales
- Una pantalla de tinta electrónica pide ya función completa de libro electrónico y algo más de exclusividad en el software
El ordenador ha sido cedido para la prueba por parte de Lenovo. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas
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18 comentarios
ignir
yo tuve el modelo anterior, el que no tiene pantalla de tinta electrónica, y acabé devolviéndolo.
Porque en los vídeos promocionales, en la teoría, todo es maravilloso, pero cuando lo vas a usar para cosas productivas, era un coñazo.
Sí, el dispositivo es muy bonito, ultra ligero, fino como él solo... pero no ha habido peor idea que un teclado virtual del que no tienes tacto. Escribir en él era un suplicio, errático y poco preciso al no tener referencias físicas de las teclas.
Me parece un dispositivo en tierra de nadie y que dudo que a nadie le parezca cómodo.
Es mejor comprarse un tablet bueno con stylus + teclado bluetooth portable (microsoft foldable keyboard) y olvidarse de estos experimentos mal ejecutados.
moloeloba
Sería el ordenador perfecto si se hubieran tomado 1 año más pensando bien cómo ofrecer un producto único.
Me da igual rescindir del teclado físico si por el camino gano un e-reader. Pero no un panel de tinta electrónica, sino un e-reader con su diccionario, posibilidad de tomar notas, y pantalla iluminada. Cosas de las que carece y que claman al cielo el cómo han podido "olvidarse" de esto.
Sin duda es un ordenador único, y reitero mi criterio de poder haberlo calificado como el mejor y más avanzado ordenador que existe. Pero no han pulido nada; ni el software de edición de archivos de lectura (ponle PDFs) compatibilidad con otros formatos, capacidad de usar la pantalla de tinta-e como secundaria (pasar lo que vemos en la IPS ahí y seguir utilizándolo), velocidad de refresco (increíble que con un procesador i5 y 4GB de RAM no vuele; no es un procesador ARM ni memoria DDR del tipo L).
Espero que este año o el que viene salga el mejor ordenador de la era moderna. Porque sin duda, esto si sería un puntazo. Con el consiguiente aumento de uso de la batería (de un portátil) en una pantalla de tinta-e. Sin tener que recurrir a usar procesador ARM.
rennoib.tg
Yo lo veo muy atractivo para un entorno universitario y similar.
Pero yo prefiero algo más grande, pesado y caro que permita tener una gráfica decente y puertos USB y HDMI para editar también vídeo. Este no se cómo se comporta en PSD, pero si lo hace aceptablemente, es un producto correcto.
zepol131
pues la idea nunca ha estado mal, tal vez no tan bien implementada, no darle funciones completas a esa pantalla, no solo función de teclado, si funcionara como una segunda pantalla, podría mandar ahí kindle app u otras cosas.
Alguien pensara en aquellas propuestas de pantallas eink a color, mi pebble time es a color y se ve perfecta bajo la luz del sol, ha de haber alguien (aparte de apple) que lo logre hacer o comprar e invertir hasta perfecionar-casi, y vendernoslo caro, muy caro. y perfercionar-estable en la segunda versión
.
stantley
Todo lo que sea volver a tener que mirar hacia el teclado para teclear es un atraso. Ponerle a un ordenador una bomba de gasolina es innovador, pero ¿útil?
eldhin.hellknight
Meh, basura. Demasiada resolución para una pantalla pequeña. Cero puertos útiles, y un teclado que te forza a estarlo viendo, y aún así sería difícil no cometer errores realmente.
diegoesgo
Yo tengo la version anterior, y NO es mi computadora principal de trabajo, pero en la universidad si que me saca de apuros, mas ahora que trabajo con mucho Access. Pero para los que esten ineterasados, les puedo decir que esto es una tablet con windows, que te puede sacar de apuros. Por lo tanto yo siempre la recomiendo mas que una tablet.
don_david
Si pudiera usarse la pantalla de abajo para customizar atajos en distintas apps sería útil. Hasta me plantearía llevar un teclado físico pequeño a parte
dianaminzer
El producto esta pensado para artistas, en mi opinión también lo veo bien pensado para estudiantes de ingeniera o matemáticas donde es útil y suficiente escribir en una hoja blanco y negro sin tener que llevar un cuaderno gigante de problemas.
Lenovo ha intentado responder a todas las quejas del modelo anterior, la falta de potencia, el tener una pantalla para poder ver lo escrito, incluso la forma en la que se puede abrir el dispositivo. Ademas, lectores de tinta electrónica pueden estar interesados.
Pero parece que han surgido nuevas quejas aunque una de ellas ya antigua.
Por una parte los lectores, quiere leer en el formato en el que estaban acostumbrados y con todas las opciones de un E-Reader actual. Nos olvidamos de que Lenovo no está especializado en libro digital y que los problemas de software pueden ser corregidos con nuevas actualizaciones.
Por otra el teclado desagrada, estéticamente no es precioso y aunque Lenovo ponga todos sus esfuerzos en que la sensación sea real es casi imposible convencer a usuarios acostumbrados a teclados físicos. Yo creo que solventar este problema es fácil, al tener una superficie plana, se puede agregar un teclado bluetooth, dependiendo de tus gustos elegirás un teclado u otro.
Tener libre elección es algo agradecer, Apple y Microsoft venden el teclado aparte y no reciben quejas por ello, es mas solo puedes elegir el color, el tipo de teclas está predeterminado, es incomodo elegir otro teclado porque el marco del Ipad es cada vez menor, un teclado mecánico tapa parte de la pantalla y deberás comprar un soporte para esta. Para próximos Yoga Book será mejor vender un teclado aparte, inmantado, bluetooth y de carga inalámbrica.
Y el precio es el último problema, aunque un libro electrónico de calidad (pequeño) puede costar 400€, uno del tamaño del Yoga Book, donde se pueda dibujar cuesta mas de 1000€ y un ordenador de calidad con capacidad para dibujar según los productos de Microsoft, debe costar 1000€.
En mi opinión Lenovo ha hecho un gran esfuerzo en escuchar al cliente, en mejorar e innovar. Solo quedan pendientes detalles, como retroiluminación.
Mientras otras marcas le quitan el marco a sus pantallas, Lenovo ofrece algo útil. En vez de darle una patada en la espalda deberíamos apoyar a quien se atreve con algo diferente.